Las armas heráldicas del Sevilla Fútbol Club

24 de julio de 2023 • fjbalon

Una disciplina que me produce gran interés, como aficionado, es el estudio heráldico, la ciencia del blasón, del escudo, de las armas. El conocer la razón de cada elemento que los conforma y su símbolo, tradición y mito. La heráldica compone un campo de expresión artística y un elemento fundamental del derecho medieval y de las dinastías aristocráticas.

La heráldica no es un mero adorno antiguo, sino el lenguaje noble y perdurable, que perpetuó el honor, la virtud y la memoria de los linajes a través de los siglos. Y aún hoy día lo sigue perpetuando, transmitiendo identidad, historia y belleza. En el mundo moderno, huérfano de tradición, la heráldica sigue enraizando y recordando la importancia del tiempo y los ancestros.

Y con ello, el fútbol europeo se convierte en un ejercicio sumamente interesante de tradición heráldica. Cada escudo refleja y ennoblece la tradición local que hereda: una ciudad, un barrio, un puente, un gremio, un río, un castillo o una gesta histórica que se remonta a veces siglos antes de que existiera el deporte. El escudo es el blasón y las armas en el torneo.

Así, como la A.S. Roma conecta con toda su tradición ancestral mediante la efigie en su blasón de la loba Luperca amamantando a Rómulo y a Remo, fundadores de la Ciudad Eterna, tantos y tantos escudos hacen, de su belleza y diseño, herencia clara del mundo antiguo. Liverpool, Newcastle, Fenerbahce, Celtic de Glasgow, Benfica, Celta de Vigo, Sporting de Braga, Feyenoord, etcétera. Cientos de grandes clubes históricos y grandes blasones.

Y una de las heráldicas más interesantes del fútbol español es la del Sevilla F.C. Confieso que no soy absolutamente objetivo, pues soy sevillista; sin embargo, el lector encontrará las razones por las que defiendo que el blasón sevillano es uno de los ejercicios de diseño heráldico con más peso en la tradición y las sanas costumbres de la ciudad que representa en su propio nombre.

El diseño se compone de una parte superior, que por un lado abandera la representación de la ciudad: el blasón de la Ciudad de Sevilla se lleva usando desde el siglo XIII. En el mismo, aparecen representados el Santo Rey Fernando III y los obispos San Leandro y San Isidoro. Ambos con los símbolos correspondientes a sus estados: espada y corona para el poder temporal del Rey, mitras y báculos para el poder intemporal de la Iglesia. Por otro lado, el escudo histórico del club compuesto por las siglas S.F.C. entrelazadas, que presenta la tradición y la continuidad del club y que analizaremos más adelante.

En el centro, como corazón del escudo, que aunque existe controversia1, defiendo que no puede ser nada más que un balón. Y sustentando todo lo anterior, once barras, rojas y blancas. Que como veremos, conforman los colores históricos de la Ciudad de Sevilla2. Sobre la estructura interna del escudo, algunos se unen a la opinión de Carlos Romero, que defienden que la influencia del entonces presidente del club sevillano, el catalán Jorge Graells Miró, hermano del entonces presidente del F.C. Barcelona, Ricard Graells, fue decisiva en las similitudes entre ambos escudos en cuanto a la disposición de los elementos.

Una vez estudiado el contenido, es momento de analizar el continente del blasón, mucho más desconocido e interesante:

  1. Esmalte

    Ya Tito Livio (59 a.C - 17 d.C.) en su Historia de Roma escribía que los hispanos llevaban en alto, guiando sus marchas, una enseña blanca con el nombre del general escrito con letras rojas. Por otro lado, los visigodos, aún antes de entrar en la península, ya usaban banderas rojas -en imitación a las usadas por los generales romanos a cuyas órdenes combatieron-, siendo la bandera blanca símbolo del Emperador, como así lo atestiguan San Isidoro de Sevilla en Etimologías y San Julián -Arzobispo de Toledo- en el capítulo XVI de Historia del Rey Wamba.

    También se poseen documentos escritos y gráficos del siglo XIII relativos a las enseñas, siendo éstas el pendón, guion y estandarte. Fue así el Rey Fernando III el Santo, rey de Castilla y de León (1201-1252), el primero que cuarteló el escudo de castillos y leones, con motivo de unión de ambos reinos, alternando así el carmesí y el blanco (aunque recordemos que el color de León es el púrpura sobre blanco).

    Históricamente, Sevilla nunca tuvo bandera, ya que su función la desempeñaba el Pendón de la Ciudad de Sevilla (que procede directamente del Pendón de San Fernando) y los colores que el Santo Rey trajo consigo en la Reconquista de la ciudad: el gules (rojo, carmesí) y el blanco.

    Esto ha sido así hasta su sustitución en 1995, por Juan Carlos I, por la nueva bandera carmesí con el criptograma del NO8DO, proveniente de la tradición de Alfonso X el Sabio, que sí mantuvo el carmesí castellano. Así, el Sevilla Fútbol Club no dudó, desde su fundación, en hacer suyos estos colores tan representativos de la ciudad como lo son el rojo y el blanco, como así se plasma en un antiguo título de socio de 1911 conservado en el museo del club.

  2. Blasón

    Una vez comprendida la pretensión del esmalte característico de la Ciudad de Sevilla, es más que interesante conocer la morfología del blasón:

    Desde sus inicios, el Sevilla Fútbol Club utilizó como emblema una circunferencia en la que se insertaron las siglas del club (en sus inicios en lenguaje inglés, Sevilla Football Club), como mandaba la costumbre imperante de la época. A dicho escudo, que se añadía sobre las elásticas a la altura del pecho, las entidades solían oficializarlos con una doble circunferencia que lo orlaba, en la que se transcribía el nombre completo. Así nació, en 1905, el primer escudo oficial del Sevilla Fútbol Club, que permaneció hasta la década de 1920.

    Sobre los años 1921 y 1922 aparece el nuevo escudo diseñado por Lafita. Realmente, existen dudas sobre cuál de los dos hermanos Lafita (Juan o José) fue el creador del mismo, o si lo hicieron juntos. Ambos jugaron en el Sevilla de los primeros años y estuvieron sólidamente capacitados para llevar a cabo la elaboración del nuevo diseño.

    Juan Lafita y Díaz (Sevilla 1889 - 1967) fue un hombre polifacético que cultivó la pintura, el periodismo, la caricatura, el cine y la arqueología. Fue miembro del Cuerpo Nacional de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos, Director del Museo Arqueológico de Sevilla, Secretario del Archivo de Indias, ateneísta y Cónsul de Colombia. Colaboró activamente en la prensa sevillana, especialmente en El Correo de Andalucía. Tras su jubilación en 1959 y a propuesta de la Real Academia de Bellas Artes, fue nombrado Director Honorario del Museo Arqueológico de Sevilla. Su hermano, José Lafita y Díaz (Sevilla 1887-1945) se marcha, con 17 años, a estudiar a Suiza y, a su regreso a Sevilla, se matricula en la Escuela de Artes y Oficios y Bellas Artes. Ejerció como profesor de modelado y composición decorativa en la Escuela de Artes y Oficios sevillana. También estudió arquitectura y trabajó en la empresa de su padre «Sociedad Decorativa», dedicada a la tarea de decoraciones arquitectónicas.

    Volviendo a la morfología del escudo y sobre su composición, podemos indicar siguiendo las reglas de la heráldica que se trata de un escudo simétrico (existe armonía y equilibrio en la composición) y pleno (las piezas ocupan la mayor parte del área del escudo). Es un blasón cortado y cuartelado en la parte superior. La parte inferior está apuntada y su jefe termina en tres puntas.

    Los escudos tienen distintos diseños según del lugar, época y tradición a la que se adhiere. Así encontramos, según la forma, el francés antiguo o gótico, el francés moderno, el inglés, el español, de torneo o estandarte, alemán, polaco... Lo países sin tradición heráldica tenían, o al menos se les atribuía, blasones de las más diversas formas; por ejemplo, limitados a arabescas de gules, en el caso de las colonias francesas del África septentrional.

    Los escudos tienen distintos diseños según su lugar o época de procedencia. Siguiendo la morfología heráldica podemos observar la existencia de un diseño idéntico a nuestro escudo. Se trata del modelo suizo que se representa con el nº7.

    Así que, siguiendo la morfología heráldica, encontramos la existencia de un diseño histórico similar. Se trata del tipo de forma heráldica suizo. Es probable, por lo tanto, que José Lafita, que recordemos que estudió en Suiza, utilizase este modelo como base del emblema sevillista, empleado para configurar en su interior una serie de elementos que veremos más adelante.

    A lo largo del tiempo el escudo ha ido sufriendo cambios menores en su diseño, manteniendo la continuidad desde el escudo de Lafita hasta nuestros días, siendo un referente heráldico del club de fútbol de la Ciudad de Sevilla.


1Existe controversia histórica en cuanto al balón, epicentro del escudo. Hoy día no hay duda que se trata de un balón, razón de ser del club, pues es un equipo de fútbol. No hay mucho más que discutir en apariencia. Sin embargo, los aventureros históricos pretenden negar, en el diseño de Lafita, que se tratase de un balón, pues el diseño es cierto que es equívoco. ¿Qué sería entonces? Algunos defienden que podría tratarse de un símbolo masónico, el sol de la iluminación. Esto podría apoyarse en que el presidente contemporáneo al diseño, Manuel Blasco Garzón, perteneció a la Masonería y fue exiliado por ello. No obstante, otros historiadores aportan otras hipótesis, que parten de la base de que el extraño diseño se trata de un sol, como la que defiende que es el símbolo principal de la heráldica del apellido «Sevillano». Otros defienden que podría tratarse de un trísquel; otros, establecen vínculos con la aviación, ya que puede verse similitudes con una haspa en movimiento (lo que se apoya en que Juan Lafita decoró el fuselaje del avión Jesús del Gran Poder). Sin embargo, no parece haber duda en que la hipótesis más sencilla es la hipótesis verdadera: siempre ha sido un balón, visto desde uno de los 'polos'. Ojo, a que los balones anteriores al denominado modelo 'Allen' tendrían una forma similar.

2Es curioso porque muchos defienden que Gustavo Bacaristas, que rediseñó las pañoletas, la forma y color de las lonas de las casetas de la Feria de Abril, se habría basado en el escudo sevillista, y quizá en su contraparte bética.