De los nombres de Cristo y el Buen Pastor, de Leonardo Castellani

21 de junio de 2026 • fjbalon

De «El Evangelio de Jesucristo», de Leonardo Castellani, sabemos que Cristo tiene muchos nombres, ya Fray Luis de León escribió un libro sobre ellos: Hijo de Dios, Rey, Príncipe de la Paz, Esposo, Cordero, Siervo, Piedra Angular, Brazo de Dios, Padre del Siglo Venidero, Admirable, Rostro de Dios, Camino, Monte, Pujanza de Dios, Sumo Profeta, Verdad, Viña... Hijo el Hombre se llamó Él a sí mismo.

Todos los nombres proféticos que Cristo se aplicó explícitamente son dulces, mansos y amorosos; parecería que, aunque no los niega, no le gustan los nombres pujantes y terribles, que también son verdaderos, como los de Pujanza de Dios, Hombre-Montaña, León de Judá, o el Rey de Reyes y Señor de los Ejércitos del Apokalypsis y del profeta Daniel armado de espada bífida y montado en un caballo blanco overo de sangre enemiga hasta el ijar. Hizo parábolas acerca de ese Rey: una especie de temible sultán, que bruscamente aplica castigos tremendos por una desobediencia en apariencia fútil, como la de venir a su Convite sin vestido de bodas; o el castigo de destruir a sangre y fuego ciudades enteras que no aceptan su dominación. Pero nunca añadió: “Yo soy ese Rey.” Parecería que un divino pudor se lo vedaba.

Pero de entre ellos, Pastor es el que se impuso Él solemnementeal final de su predicación y lo explicó largamente, para lo cual no tuvo sino que entretejer los dichos de Isaías y Ezequiel, y también Zacarías. «Esto es lo que hacían los buenos recitadores de estilo oral y éste era su procedimiento literario. No salían con una cosa rara enteramente sacada de su cabeza, como los poetas de hoy: se apoyaban en la tradición literaria -en este caso no literaria- usando por lo común las mismas frases hechas (o sea, los hallazgos verbales ya acuñados, como cuando nosotros hablamos con refranes) de los maestros precedentes: y dándoles el toque personal; que a veces podía ser genial, como en Cristo. Y el toque personal en este recitado, además de la composición nueva, fue la nota que ningún profeta antiguo se atrevió a poner: “El Buen Pastor muere por sus ovejas”, que Cristo añadió inmediatamente. »

Y es que, Nuestro Señor se llamó a sí mismo y sin ningún tipo de ambüiedad «El Buen Pastor» (Juan X), así como la Parábola del Pastor y el Mercenario. Pastor es el principal de los nombres que los profetas dieron del Cristo, del Ungido de Dios. Aun cuando lo llaman Rey, aluden de hecho a su condición de Pastor: y es que los antiguos llamaban a los reyes pastores de pueblos, como vemos con Homero. «Los Apóstoles Pablo y Pedro llaman a Cristo en sus epístolas el “Gran Pastor” y el “Protopastor” o “Príncipe de los Pastores, como traduce la Vulgata latina.» Mucho pudiéramos extendernos acerca de las cualidades de Nuestro Pastor Hermoso, que es la palabra exacta que utilizó Cristo: kalós, que significa hermoso, no agathós, que significa bondadoso; pero más que Cristo no podemos decir: «Yo soy el Buen Pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas». Así también tenemos una descripción profundísima del Buen Rey, y el Buen Caballero: el que da la vida por los suyos.

Hay más, por supuesto; pero creo que se detecta más fácil por su negativo: ¿qué será un mal caballero? ¿un mal rey? ¿un mal pastor?: las notas que Cristo da para los malos pastores son estas:

«1) No son de ellos las ovejas; 2) no las conocen una a una por su nombre; 3) ellas no los siguen y se apartan de ellos; 4) no les importa mucho de las ovejas; 5) si ven venir al lobo, disparan; 6) lo que quieren es medrar o lucrar con las ovejas y aun a costa de ellas; 7) no hay el menor peligro que vayan a morir por sus ovejas. Y en otro lugar dijo que en el fondo son ladrones, que no entran en el redil por la puerta sino saltando la ventana, y que son como lobos disfrazados de ovejas -o de carneros-».

Estoy seguro que al lector le vienen miles de ejemplo de reyes, gobernantes o capitanes que cumplen con creces el hecho de ser malos pastores, según los estándares de Nuestro Señor; y así no tantos que podríamos llamar como buenos. Se me viene a la cabeza cómo antaño, los reyes y señores eran los primeros en la carga de caballería, pues capitaneaban a las ovejas y daban la vida por ellas si fuera necesario en batalla; ahora se refugian en despachos mientras los suyos dan la vida por él. Y es que Cristo es muy severo con los malos gobernantes, malos pastores. Aludiendo a la costumbre de los pastores palestinos de ponerse una chaqueta de piel de oveja (zamarra) para hacerse seguir por el olor; así Él se puso una zamarra de nuestra carne para que lo siguiéramos; pero en Él no es disfraz, sino realidad. Así como también Ezequiel en XXXIV, 1, profetizó:

«Por tanto, oíd, pastores, la palabra de Yavhé: “Estoy contra los pastores, para reclamarles mis ovejas. No les dejaré ovejas a apacentar, a esos que se apacientan a sí mismos. Les arrancaré hasta de la boca las ovejas, que no sean más pasto suyo.” Porque esto dice el Señor Yavhé mismo: “Yo mismo las iré a buscar, yo reuniré mis ovejas».

Y termino estos apuntes con el excelente Buen Pastor de Bartolomé Esteban Murillo: