Del ciberespacio y de la ciberguerra

30 de noviembre de 2019 • fjbalon

El mundo se organiza estratégicamente en un sistema geopolítico, en el que -actualmente- sólo las potencias tecnológicas tienen cabida. La geopolítica es el estudio de las interacciones de poder entre los distintos Estados o Reinos, estudiados como seres vivos -como definirían Kjellen, Ratzel, Mahan, Mackinder o Haushofer-, entendiéndose como una metodología de análisis y una herramienta epistemológica; siendo pues una forma de comprender la realidad nacional e internacional, para después trazar planes estratégicos y tácticos desde el poder de cada régimen político mediante los que asegurar su propia existencia.

La tecnología informática, su avance y su adopción ha supuesto que sea tan relevante su estudio en geopolítica como lo eran los cuatro elementos. Muchos postulan que la cosmología computacional se ha convertido esencialmente en el quinto elemento y quinto campo de áreas de interacción, conflicto e intercambio del ámbito militar y geopolítico. Cabe definir primero cuáles son los cuatro dominios anteriores:

Así, irrumpe el denominado ciberespacio -que iniciaría en las décadas de los 1980 y 1990-, de naturaleza geográfica virtual y artificial, que requiere de base física (hardware), a menudo obviada debido a la abstracción de la interfaz humano-máquina.

A consecuencia, nacen necesidades geopolíticas de independencia computacional y ciberguerra, relacionadas entre sí en base a recursos materiales y humanos que permitan realizar operaciones militares, de espionaje, comerciales, científicas...

Pero, ¿qué ocurre cuando el ciberespacio se mueve entre todos los dominios?. Los grandes servidores, CPDs y superordenadores se encuentran en tierra, también la mayoría de nodos conectados que forman parte de Internet. No obstante, las máquinas de transporte en agua, aire y cosmos también han sido informatizadas y conectadas, manteniendo nodos en todos los dominios. Las comunicaciones por cable son terrestres, pero también superan las barreras oceánicas y marítimas mediante los cables de fibra submarinos. Por otro lado, las ondas electromagnéticas empleadas en comunicaciones inalámbricas viajan por el aire. Otras tecnologías requieren del campo del cosmos, como es el GPS.

El ciberespacio representa entonces una nueva era en la que ha cambiado la forma de hacer la guerra, siendo el nuevo paradigma de la guerra asimétrica y fundamento de la guerra híbrida, aquella en la que se utilizan toda clase de medios y procedimientos ya sea la fuerza convencional o cualquier otro medio irregular como la insurgencia, el terrorismo, la migración, los recursos naturales e incluso otros más sofisticados mediante el empleo de las últimas tecnologías con otros métodos de influencia como las noticias falsas, diplomacia, guerra jurídica e intervención electoral del extranjero y en las que la influencia sobre la población resulta vital.

Por lo tanto, ¿se puede considerar a la ciber-geopolítica como un 4+1?. En mi opinión, no se puede sino considerar como un cambio paradigmático completo, dos mundos paralelos: el mundo real, compuesto por los cuatro dominios y el mundo virtual, compuesto por la cosmología computacional, sistemas de creación y difusión, sistemas informáticos, Web 2.0 e Internet, dispositivos de acceso, etc. Todo un cosmos hilemórfico y dominante.

Quien lo desee puede profundizar en este tema con las siguientes recomendaciones que hago: