Unix es simple. Sólo se necesita un genio para entender su simplicidad, de Denis Ritchie
2 de julio de 2018 • fjbalon
Unix es un sistema, aunque pensemos en éste de una forma abstracta y conceptual de cara a la filosofía, que se basa en módulos pequeños y simples. Sin embargo, decir que por ello Unix es simple sería caer en una falacia de composición, pues cuando el número de módulos simples que encajan entre sí se vuelve grande es difícil obtener una visión general de cómo todo encaja en su lugar. Sería lo mismo que decir que una catedral gótica es simple, pues se basa en unir piedras, algo simple. La simplicidad de los componentes no deriva en que la totalidad del sistema lo sea. Quizá la proposición de que se necesita un genio para entender su simplicidad no puede comprenderse desde una visión estricta, pues Unix es complejo, sino por el hecho de que el valor de Unix no viene por su conjunto, sino por sus partes individuales trabajando entre sí, mostrando así la visión de Dennis Ritchie, poco convencional, pero propia de un genio. Como aquel físico que ve en el conjunto de la materia el valor de los átomos interactuando.
Obviamente, la frase no debe ser leída estrictamente mediante la lógica, sino también mediante la poseía y la literatura. Es apologética de Unix y su filosofía. Algo que también ha contribuido en la comunidad algo curioso: si bien al principio los requisitos para acceder a la comunidad y a la filosofía Unix eran muy accesibles y abiertos, el tiempo no ha hecho sino elevar los criterios y hacerlos más exigentes, creando una especie de elitismo intelectual en la comunidad. Sea por la creciente complejidad y especialización de la ciencia de la computación, sea por los elevados preceptos de la filosofía, sea por el sentido de legado y tradición hacia los Padres de Unix, sea por la interpretación literal de la frase que titula el artículo. Sea como sea, sentirte perteneciente a la filosofía y la comunidad de Unix no es sino sinónimo de intelectualidad informática, de formar parte de una élite informática, de una aristocracia, de ser partícipe de una ortodoxia y un Corpus.
Este elitismo está vigente en los sistemas hijos y nietos de Unix. Algunos critican a GNU/Linux apelando a la falacia genética, argumentando que al no estar vinculado directamente en herencia al código Unix original no puede formar parte de su filosofía, a pesar de reconocerse como un sistema Unix de facto (véase De los Padres de Unix al nacimiento de las Grandes Casas). Pero seamos sinceros, este celo ortodoxo no ha hecho sino extraer reglas y conceptos filosóficos elevados de la cultura de Unix y de la computación.
Escribe programas con un enfoque vertical, todo es un archivo, lo que deriva en la modularidad y la compactibilidad, que hereda la cooperación entre el procesamiento, la tubería y similares. Está la textualidad y los formatos habituales utilizados, claros, concisos y transparentes. Con eso viene la transmisión y la preferencia de la interfaz de usuario de texto antes de la GUI, la GUI es solo una envoltura sobre el texto. Está el aspecto social del código y la barrera para el desarrollo. Con eso viene el código abierto y más contribuciones. Una ortodoxia definida. Una herencia simple. Una genialidad.