Dune, de Frank Herbert

20 de mayo de 2023 • fjbalon

Me atrevo a asegurar que Dune es la obra magna de la ciencia ficción; no hay nada parecido en la literatura moderna en cuanto a magnitud y madurez; a excepción de La mythopoeia de J.R.R. Tolkien1. Es una obra complejísima e inabarcable que elevó, intemporalmente, el género de la ciencia ficción a pura Literatura, literatura que entrelaza y relaciona tantos temas y disciplinas que hacen pensar que no ha podido ser fruto de un solo escritor, dando lugar a una cosmología inmensamente rica y robusta. Más que una obra literaria, se trata de un sistema orgánico vivo, un espacio-tiempo autónomo subordinado a sus propias leyes físicas. Todo su universo parece funcionar sin necesidad de sus propios personajes, que parecen simples actores que sirven a su Universo conocido y que beben del enorme ensayo de teoría política, del principio de autoridad, de la religión y su uso político, de la influencia y la ingeniería social, de la espiritualidad, de la tradición, de la estrategia militar, de las matemáticas, la ciencia y la tecnología, de la adaptación al entorno, del sistema económico... Y el máximo exponente de la obra: de la ecología.

La sociedad de Dune es una sociedad tecnológicamente avanzada, pero cuya tecnología se ha desarrollado al margen de la informática desde los acontecimientos de la Yihad Butleriana.

Yihad Butleriana: (ver también Gran Revolución) - la cruzada contra los ordenadores, máquinas pensantes y robots conscientes iniciada en el año 201 B.G. y terminada en el 108 B.G. Su principal mandamiento ha quedado registrado en la Biblia Católica Naranja como «No construirás una máquina a semejanza de la mente humana.»

Apéndice Terminología del Imperio, glosario de la novela Dune

Dicha cruzada propulsó el cambio de paradigma humano que es base del propio mundo propuesto por Herbert, mundo que no se comprende sin este hecho y que ofrece una profundidad como pocas obras de ciencia ficción han dado.

Desde un punto de vista cerril, podemos manifestar que la Yihad fue una guerra contra las máquinas a un modo de ver similar a Terminator. Sin embargo, en honor a la razón, no podemos sino defender que fue algo muy distinto. Para Herbert, las máquinas no presentan un problema en sí mismo, sino que se convirtieron en un problema debido a la dependencia de la sociedad a éstas. Aquel que controla la máquina controla la humanidad; citando a la Reverenda Madre Gaius Helen Mohiam:

«Una vez los hombres entregaron su pensamiento a las máquinas con la esperanza de que esto los liberara, pero eso solo permitió que otros hombres con máquinas los esclavizaran»

Madre Gaius Helen Mohiam

Así, Herbert entendió que las máquinas pensantes hacían de muleta que impedía a la humanidad alcanzar su verdadero potencial.

El autor ofrece un enfoque a la guerra harto interesante, evitando caer en tópicos de guerra contra malvadas máquinas (valga el oxímoron), un ejército inteligente y metálico2. No es única y necesariamente una guerra física (que no pongo en duda que existiría en tal plano), sino una yihad, una cruzada (entiéndase la diferencia entre los términos, por favor) que produjo un cambio paradigmático y filosófico del pensamiento de la sociedad. Una cruzada más espiritual e intelectual que bélica. Herbert extiende y amplía las ideas contrarrevolucionarias (principalmente aquellas existentes en las revoluciones industriales del siglo XIX), describiendo una sociedad esclavizada y en condiciones inhumanas, una sociedad sumida en una tecnocracia que no diferencia entre humano y máquina, siendo todos engranajes del mecanismo del sistema autoritario y transhumanista. De hecho, ni si quiera debió ser una revolución contra las máquinas en sí mismas, sino contra aquellos que controlaban las máquinas; que eran, de hecho, humanos. Tras la revolución, se estableció una nueva moral, un nuevo paradigma que establece la humanidad como el valor más alto.

Frank Herbert plasmaba así una suerte de escepticismo hacia el peligroso y potencial uso que ciertos humanos dan a las máquinas, así como gran parte de la sociedad que prefiere doblegarse ante el pensamiento de la máquina, sumiéndose en el algoritmo, reduciendo la sociedad a datos e información, cediendo su raciocinio e intelecto a los programas.

«Mi charla estaba básicamente dirigida a desacreditar la imagen antropomórfica de las computadoras [...] Muchos de los llamados científicos tienen un impulso psicológico muy fuerte para creer que las computadoras 'piensan' y tienen personalidad. [...] Esto es una completa tontería. Las computadoras son herramientas mecánicas que no tienen experiencia ancestral humana. Pueden hacer cosas maravillosas, pero no van a evolucionar en humanos.»

Citando a Frank Herbert, de "It's the end of the world—and the beginning of a novel" por Ronn Ronck, Honolulu Star Bulletin, 5 de septiembre de 1982

Si bien sus argumentos anteriores están poco desarrollados, los amplía en el propio Dune, haciendo de efigie de su propio pensamiento. Para los materialistas el cerebro no es sino una suerte (he elegido esta palabra deliberadamente) de patrones eléctricos que producen todo. Sin embargo, Herbert no es materialista, y prueba de ello es su cita de «no tienen experiencia ancestral humana», frase que puede leerse desde muchos prismas, pero ninguno materialista. Como bien dice Herbert, las máquinas carecen de cultura, de experiencia real, de cognosciencia, de razón; al fin y al cabo las máquinas carecen de consciencia. Existen elementos que no pueden ser producidos meramente por reacciones químicas o interacciones físicas de la materia, debido a la simple razón de que la materia no puede generar nada que no sea materia. No obstante no pretendo hacer de esta entrada un ensayo sobre la inmaterialidad de la consciencia.

«Desde la época de la Yihad Butleriana cuando las "máquinas pensantes" fueron eliminadas de la mayor parte del universo, los ordenadores han inspirado desconfianza.»

Tleilaxu Scytale, El Mesías de Dune (1969)

Entonces, viéndolo así parece evidente que para Herbert, la existencia de la inteligencia artificial está obviada en Dune y en los períodos anteriores a la Yihad. Sin embargo, no parece tratarse de una o varias inteligencias que someten al hombre, sino un uso indebido por parte de los gobiernos de la tecnología y la informática. Los ordenadores han inspirado desconfianza, así como la tecnología relacionada. ¿Se encuentra la IA en esta dicotomía? Yo creo que si atendemos a la definición formal de inteligencia artificial, ésta si cumpliría un papel elemental en cuanto a a su control; sin embargo, evade las implicaciones ficticias propias del género: no existe consciencia, no existe una máquina que supera al hombre, no existe 'evolución darwiniana informática'. La IA, para Herbert, formará parte de dichos ordenadores como modelos de programación, seguramente conocidos como el machine learning o el deep learning, evadiendo a los seres humanos de pensar, provocando la decadencia humana y su sumisión.

Por otro lado, hay quien quiere ver en la novela de culto una alegoría o crítica al cambio climático, o un panfleto político ideológico; no me parece sino una bajeza y un descrédito a la propia Literatura. Entiendo que el hombre contemporáneo no sepa separar 'ideologismos' del arte lingüístico, pero por favor, alejadlos de tan magnas obras, muchos best-sellers existen a los que desbordar con vanidades. La narrativa de Herbert se aleja prácticamente de todo lo que se entiende como convencional en el género de la ciencia ficción, manteniendo un tono y estilo más propio de un ensayo filosófico y metafísico que novelesco. La presciencia que otorga la Melange y el poderoso poder de Paul Atreides potenciado por sus genes con tendencia al Kwisatz Haderach y su exquisita formación como Mentat y gobernante, no hacen sino mecanizar el espacio-tiempo, como si de un fluido se tratase, abstrayendo el mundo en sus infinitas posibilidades y explorando profundamente la psicología del hijo de Leto. La abisal introspección que hace Herbert de sus personajes desdibuja incluso el antagonismo y el protagonismo en su mitología. También es comprensible que todos somos hijos de nuestro tiempo, y es evidente que el autor tuvo inferencias del mundo y de su propio pensamiento al desarrollar su obra. Así, la carrera armamentística nuclear, la ecología, el fanatismo religioso islámico, la autoridad, etc. Se materializan en su Universo conocido.

La naturaleza tiene un papel fundamental en su obra, siendo ésta, en primera instancia, el conjunto de ecosistemas y medio físico en el que coexisten los seres vivos e inertes. Como un reloj, cada elemento de la naturaleza en Dune tiene razón de ser, autonomía y autoexplicación. Cada elemento forma parte de la maquinaria, en la que en la cúspide se encuentra Shai' Hulud, responsables de producir la especia y con ello todo el ecosistema de Arrakis. La tecnología usada en Dune se encuentra orgánicamente ligada a la naturaleza ecóloga, viéndose los cazadores de viento, los destiltrajes, escudos de Holtzman, etc.

Sin embargo, la naturaleza tiene una serie de connotaciones y definiciones que se alejan de lo que se conoce coloquialmente, una etimología (natura, latina) que referencia más bien al origen de las cosas, desde un punto de vista metafísico. Herbert explora en su obra, a modo de ensayo, todas las formas de la naturaleza. Ver en Dune un tratado sobre la naturaleza como mundo físico me parece, en exceso, pobre. Herbert explora la naturaleza como principio generador de la armonía y la plenitud de cada ser, como conjunto de lo que existe y se desarrolla bajo sus propias leyes, como virtud y cualidad de las cosas, como su inclinación natural hacia su conservación.

A través de la psicología de sus personajes, explora también la naturaleza humana, el estado natural del hombre, el temperamento y templanza de cada actor. Reconoce también el parentesco y el linaje, principalmente llevado por las dinastías y los planes de la Bene Gesserit, cuyo objetivo final es alcanzar el fin -valga la redundancia- de la naturaleza humana.

Por lo tanto, Herbert reflexiona sobre toda la naturaleza en todos sus accidentes, siendo Dune un ensayo absoluto sobre la naturaleza de la naturaleza. En este aspecto, el género de ciencia ficción es ideal para el autor, ya que le permite superar las limitaciones del tiempo y del espacio, y de la 'casa' de la humanidad. Es entonces cuando entendemos la importancia de la ecología para Herbert, que trasciende su significado. Prueba de ello es la materialización de esta idea en Liet-Kynes3, el planetólogo y ecólogo imperial destinado en Arrakis, que abanderando la causa Fremen, acabará fundiendo su propia naturaleza con la naturaleza del desierto, la naturaleza de Dune, la tendencia y virtud, el fin de todo, su inclinación natural.

Paul Atreides es en sí mismo un ensayo sobre la naturaleza corrompida del hombre, una naturaleza que, incluso como Emperador Padishah, como Duque Atreides, como Kwisatz Haderach, como Muad'Dib; es superado por su propia potencia y ser. Una naturaleza absoluta de monarca, de aristócrata, de científico, de líder religioso, de mesías. Un hombre endiosado que trasciende el espacio y el tiempo. Una naturaleza humana deshumanizada.

Comprendo que la lectura densa que presenta Dune no es para todos, pues es necesario cierto bagaje y cierta dureza mental para abarcar aquello que el autor propone. Aquel que busque una lectura de ciencia ficción sencilla no recogerá sino el fruto de su decepción. Pero aquél que busque oro, lo encontrará en tal plurisifnificativo ensayo. Por ello, no puedo recomendar Dune, sino exhortar a que cada uno reflexione si debe ser sujeto de recomendación o no. Y con esto acabo.


1 No en vano el propio Tolkien indicó en la Carta a John Bush del 12 de marzo de 1966, que Frank Herbert trabajaba along the same lines, además de mostrar su desagrado por la obra. El motivo y el significado de along the same lines es y ha sido objeto de debate y estudio que no puede pasar de mera especulación.

2 Es por esta razón por la que no me interesan -ni mucho menos considero canon- las precuelas escritas por Brian Herbert y Kevin J. Anderson, que reducen la Yihad Butleriana a un simple Terminator, en el que una especie de inteligencia artificial maligna (¿skynet?) derrocó a los gobiernos humanos y estableció su propio gobierno usurpador y autoritario.

3 Cuya raza y sexo es elemental dentro de la obra, por ello me parece imperdonable que en la película de Denis Villeneuve los hayan cambiado arbitrariamente para someterse a las cuotas modernistas.