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1 <!DOCTYPE html> 2 <html> 3 <head> 4 <meta http-equiv="Content-Type" content="text/html; charset=UTF-8" /> 5 <meta name="viewport" content="width=device-width, initial-scale=1" /> 6 <title>De la escatología de Jerusalén</title> 7 <link rel="icon" type="image/png" href="/favicon.png" /> 8 <link rel="stylesheet" type="text/css" href="../article.css" /> 9 </head> 10 <body> 11 <header> 12 <p class="title">Retórica de la escatología de Jerusalén</p> 13 <p class="date">13 de febrero de 2021 • fjbalon</p> 14 </header> 15 <p>El conflicto en las tierras de Palestina para unos, Israel para otros, se intensifica. Los israelíes bombardean las zonas libres (como las llamaría Aleksandr Duguin) de Palestina, los cohetes lanzados por Hamás impactan ciudades israelíes. La Ciudad Santa es testigo de la inmaterialidad. Como bien decía Juan Donoso Cortés todos los acontecimientos históricos tienen su explicación y origen en un fundamento teológico. Y así es, pues Dios es Señor de la Historia y cada movimiento en el tablero es un movimiento de la Providencia o de las ordas contrarias a Él. Y no en vano es Jerusalén, la Ciudad Santa, núcleo del apokalypsis. Cristianos, judíos y musulmanes concordamos en la metafísica de Israel, concordamos en su escatología, la de Yerushaláyim y la de al-Quds. El fin de los tiempos, o al menos de ciertos tiempos escatológicos, comenzarán tras una gran guerra en Tierra Santa.</p> 16 <p>El 10 de agosto del 70 d.C. las legiones romanas comandadas por el Emperador Tito tomaron Jerusalén y masacraron a los zelotes, quienes se habían alzado contra el Imperio. El Segundo Templo de Salomón (construido por Zorobabel, nieto de Jeconías, penúltimo rey de Judá; tras el regreso de miles de judíos liberados del cautiverio babilónico) fue destruido. La caída de Jerusalén fue precedida por una terrible hambruna -provocada por el implacable asedio romano- que mató a miles de sus habitantes y, como cuenta detalladamente el historiador judío Tito Flavio Josefo (nacido Yosef ben Matityahu), muchos de ellos se vieron forzados a cometer toda clase de atrocidades, incluido el canibalismo.</p> 17 <img src="resources/caida-jerusalen.jpg" /> 18 <p>Los judíos consideran la caída de Jerusalén una de las peores catástrofes de su historia sagrada, que dio comienzo a la cuarta diáspora (Galut), dispersando a los judíos por todo el mundo, apátridas, así como los Khazâd del mito de Tolkien. Un castigo de Dios, Yahveh (יהוה en su Tetragrámaton) por los pecados de su pueblo y que culminará únicamente con la llegada del Mashíaj. Sólo entonces los judíos volverán a la Tierra Prometida, con la proclamación del Mesías como Rey de los judíos, que entrará por Sha'ar Harahamim (la Puerta Dorada) y construirá el Tercer Templo. Sin embargo, mientras él no venga, todas las puertas permanecerán cerradas, excepto la Puerta de las Lágrimas. Es por eso que el Muro Occidental, vestigio del Segundo Templo, es llamado por los judíos el Kotel, Ḥā'iṭ al-Burāq para los árabes: el Muro de las Lamentaciones; único lazo que los judíos conservan con aquel mundo espiritual: llantos y lamentos de un pueblo.</p> 19 <img src="resources/caida-jerusalen2.jpg" /> 20 <p>Para los cristianos la caída de Jerusalén tiene un significado muy distinto. El pueblo judío fue perfeccionado y elevado en Cristo, el Mashíaj esperado, pero muchos mantuvieron la fe ancenstral. La caída no fue más que el fin de la Antigua Alianza -que no fue terminada, sino perpetuada en la Nueva Alianza-, la constatación de Cristo como Mashíaj, Rey de los judíos (<i>Iesvs Nazarenvs Rex Ivdæorvm</i>) en el trono de la Cruz, coronado de espinas; que entró por Sha'ar Harahamim (la Puerta Dorada) montado en un burro y construyó el Tercer Templo: la Santa Iglesia. Los judíos que se unieron en Cristo formaban parte de los Llamados, del Tercer Templo, Universal (καθολικός katholikos) y Santo, que borraba las diferencias entre judíos y helenos. La destrucción del Segundo Templo no sería más que esta demostración, destruido por Cristo y reconstruido en 3 días, en cuerpo glorioso. Poco después, el emperador romano Juliano abrazó el paganismo y persiguió a los cristianos. Intentó reconstruir el templo de Jerusalén y deshacer la obra de sus predecesores, pero el proyecto fracasó, los cimientos del Tercer Templo se incendiaron y Juliano «el Apóstata» murió. Los cristianos entonces consideraron esto como una prueba de la irreversibilidad de la decisión de Dios: por esta razón, de hecho, era inútil que los judíos siguieran esperando por la llegada de Aquel que ya había venido, era una constatación más de que el Tercer Templo es la Iglesia.</p> 21 <img style="width: 30%; float: left; filter: sepia(50%); margin-right: 1em;" src="resources/theodore-herzl.jpg" /> 22 <p>La caída de Jerusalén volvió a ser relevante durante el siglo XX. Tras la II guerra mundial y a causa de la monstruosa persecución de los judíos por parte del régimen de Adolf Hitler, los judíos tomaron por la fuerza Palestina y recuperaron Jerusalén bajo el manto teológico del sionismo, movimiento surgido allá por el siglo XIX, que insistía en el hecho de que sí el Mashíaj seguía posponiendo su venida, entonces los judíos debían actuar sin él, pues habrían sido abandonados por Dios. Y esto significaba volver a la tierra entonces conocida como Palestina y ponerle fin a la última diáspora, que se decía que sólo finalizaría El que había de llegar. Quizás, adelantando esos acontecimientos mediante la ocupación, el cabildeo, el uso de la economía y la usura... Adelantarían esa llegada esperada. No por nada el sionismo se encuentra íntimamente ligado al capitalismo, al comunismo, al pragmatismo y al secularismo. Y así, durante el siglo XX, el Estado de Israel fue construido sobre cimientos materialistas y sionistas, y en uso de metodologías modernas como las limpiezas étnicas, las operaciones especiales militares (donde destacan impecablemente), la inteligencia (encarnada principalmente en el poderoso HaMosad leModi'in ulTafkidim Meyuhadim, o simplemente Mossad), la ingeniería social y campañas publicitarias de gran escala, etc.</p> 23 <p>¿Pero no es el propio Estado de Israel una ofensa a Dios a los ojos de los teólogos judíos?; un Estado que anticipa el fin de los tiempos. No nos engañemos, el Estado fue creado bajo estas ideas teológicas. Después de recuperar, sin יהוה, la Tierra Prometida, vendría el esperado Mashíaj. Preparaban el terreno para su llegada, y para él crearon el pre-Estado. Convirtieron así Jerusalén en su capital (1950, y controlada totalmente tras la Miljemet sheshet ha-yamim ó Guerra de los Seis Días en 1967) bajo el apoyo de la comunidad internacional -subterfugio de la masacre en el III Reich-. Lo único que faltaba para muchos era derribar la mezquita Al-Aqsa, tercer enclave sagrado para los musulmanes (tras la Meca y Medina), para construir el Tercer Templo (el número tres se repite a menudo), para el que según la tradición judía, precede a su construcción el sacrificio ritual de una vaca roja. Incluso algunas corrientes judías -como los Fieles al Templo- se han venido preparando para ello y han excavado túneles subterráneos bajo el Har Ha-Bayit (Monte del Templo, Haram esh-Sharif, Noble Santuario para los árabes). Pero el Mashíaj se demora demasiado -la corriente Neturei Karta sostiene que el Mashíaj no llega debido a los mismos judíos sionistas, que usurpan la Ley y la legitimidad que sólo pertenece al Ungido de יהוה-, ¿provocará esto el colapso, no sólo de Israel, sino de todo el judaísmo?</p> 24 <img style="width: 50%; float: right; margin-left: 1em;" src="resources/patmos.jpg" /> 25 <p>Para los mahometanos, para los que Filastin (Palestina) y Al-Quds (Jerusalén) les ha pertenecido mil años y que consideran suyo al Ash-sharq-l-awsat (Medio Oriente), el fin de los tiempos irá precedido por una gran guerra santa en las tierras que se extienden desde Sūriyā (Siria) hasta Miṣr (Egipto). El mundo árabe debe reaccionar violentamente ante los judíos que ocupan las tierras que por temporalidad y usufructo les pertenece, justificada no sólo por la indignante ocupación y el duro comportamiento étnico israelí, sino por esta Última Batalla (desarrollada en Dabiq, según algunas creencias musulmanas); batalla donde intervendrá Al-Masih ad-Dajjal, el falso profeta que entre sus ojos -el derecho tuerto- lleva la palabra kāfir, que es blasfemo y ateo. Es además estéril y le acompaña un monstruo peludo, pero no es capaz de entrar en las ciudades santas; Al-Masih ad-Dajjal dominará el mundo, en especial el islámico, hasta que aparezcan ʿĪsā (Jesús de Nazaret) y el Mahdī y le den batalla. Los chiítas y sunitas se han preparado para ello, y en ello están unidos, coinciden en la escatología y ven como solución a ello la destrucción del Estado-nación Judío. Anecdóticamente, Daesh perdió la ciudad apocalíptica de Dabiq a manos de los rebeldes sirios con el en apoyo de la artillería turca en octubre de 2016, tras 2 años de conquista.</p> 26 <p>Estos signos no serían para los cristianos más que signos revelados a Juan en Patmos; la ocupación por parte de los Sabios de Sion del Santo Suelo que pisó Cristo, lugar de la Instauración de la Eucaristía, de la Pasión, Muerte y Resurreción, hogar del Santo Sepulcro, de Getsemaní y del Gólgota; cuna de la Iglesia. Tierra donde Aquel a quien los judíos llaman el Mashíaj se Encarnó hace siglos ¿quizás aquél a quien esperan será el Anticristo?. Lo que sucede en el Oriente no podría ser sino una advertencia revelada.</p> 27 <p>La Cristiandad siempre ha comprendido la escatología de Jerusalén, su importancia teológica y apocalíptica. El 27 de noviembre de 1095, el Papa Urbano II pronunció el -quizá- más influyente de los discursos de la Edad Media, llamó a los pueblos cristianos a la guerra al grito de «Deus lo vult». El 14 de julio de 1099 los ejércitos cruzados tomaron la Ciudad Santa, arrebatándosela a los sarracenos. La primera cruzada, liderada por Godofredo de Bouillon, apenas había comenzado. Una poderosa fuerza religiosa y heroica arrastró a la caballería de la Cristiandad y la lanzó a liberar el Santo Sepulcro. En las cruzadas existía una realidad superior, que la separaban de otras guerras justas, un horizonte más elevado; en la guerra santa, la carne se eleva a espíritu y lo secular en un principio sagrado. Fue una gesta católica -en la que los ortodoxos no jugaron un papel relevante, lamenta Alexandr Dugin-, medieval y europea. La captura triunfal de Jerusalén es parte fundamental de la historia medieval, no podemos desde nuestra época más que admirar la victoria de los que lucharon bajo el signo de la Cruz y dieron su vida por liberar el Santo Sepulcro. Como cuenta el poeta Torquato Tasso, fue el espíritu del Arcángel San Gabriel quien poseyó a Godofredo de Bouillón con el ímpetu de liberar al Santo Sepulcro, en manos de sarracenos. No se necesita mucho para derrotar sinvergüenzas, cobardes y hombres de voluntad débil. Un verdadero héroe necesita enemigos dignos y así Dios lo dispuso. Jerusalén debía ser liberada en una gran batalla contra un poderoso y formidable enemigo.</p> 28 <img src="resources/primera-cruzada.jpg" /> 29 <p>Los cruzados no fueron sino la constatación de la filosofía clásica y heroica, la filosofía y el pensar medieval, la lealtad y los ideales caballerescos, el respeto a la reliquia sagrada. La metahistoria y los acontecimientos que suceden dentro del tiempo hacen siempre referencia a la realidad eterna. Sólo las naturalezas más bajas y pobres espiritualmente tratan de empañar tal hazaña, recurriendo a razones económicas o meramente políticas -de las que nadie discute su impacto-. Los intelectuales de hoy derraman ríos de tinta con el objetivo de menospreciar y relativizar la grandeza de la caballería cristiana. No entienden la religión, como no entienden Jerusalén.</p> 30 <img src="resources/civilizacion.jpg" /> 31 <p>El materialista occidental, el neopagano, aquel que venera y adora a Moloch, Mammón, Príapo y Belfegor; no verá en estos hechos sino una estrategia meramente geopolítica de Netanyahu, un agravamiento de las condiciones socioeconómicas, los precios del petróleo, la crisis del COVID... Todo se ha tornado en vana ambición. Pero todo muerto en estas tierras encierra una poderosa revelación religiosa, advertida en todas ellas. Los materialistas no comprenden las dimensiones teológicas que mueven los acontecimientos, no comprenderán jamás la metafísica de la Historia y no comprenderán jamás Jerusalén. Es curioso cuanto menos, cómo el oriente del Telón de Acero, esas naciones soviéticas mantienen ahora una espiritualidad relativamente más elevada que aquellos pueblos libres del occidente, enfermos de materialismo. El sueño medieval es más sólido que la realidad moderna, decía Chesterton. No somos más que bárbaros viviendo sobre las ruinas de una Civilización. En el siglo XXI, los cristianos no podemos más que preguntarnos: ¿Y Jerusalén, en manos de quién está? ¿No habrá llegado el momento de liberarla de nuevo?. Lo sublime de la Edad Media despierta algo en nuestros corazones: esta es la verdadera Europa, la Cristiandad, la Europa de los cruzados, los caballeros, las guerras santas, las damas hermosas y los poetas exquisitos. La Europa de las grandes hazañas, el amor y la filosofía, la escolástica y las órdenes contemplativas, la Europa que existió bajo el signo de la Cruz.</p> 32 <p>O acaso nuestro papel no debería ser otro, hacer guardía esperando el Retorno del Rey, como aquellos de Gondor: <i>«Hacen guardia porque tienen esperanza. Una tenue y fugaz esperanza en que aglún día florecerá, en que un Rey llegue y esta ciudad vuelva a ser la que fuera antes de su decadencia. Las viejas enseñanzas del oeste cayeron en el olvido. Los reyes construyeron tumbas más espléndidas que las casas para los vivos. Y atesoraban los antiguos nombres de su ascendencia más que los de sus propios hijos. Señores sin heredero habitaban añejos palacetes obnubilados por su heráldica o en al tas torres frias entregados a la astrología. Por eso el pueblo de Gondor conoció la ruina. El linaje real fracasó. El Árbol Blanco se secó. El gobierno de Gondor fue entregado a hombres menores.»</i></p> 33 34 </body> 35 </html>