index.html (7855B)
1 <!DOCTYPE html> 2 <html> 3 <head> 4 <meta http-equiv="Content-Type" content="text/html; charset=UTF-8" /> 5 <meta name="viewport" content="width=device-width, initial-scale=1" /> 6 <title>La mythopoeia de J.R.R. Tolkien</title> 7 <link rel="icon" type="image/png" href="/favicon.png" /> 8 <link rel="stylesheet" type="text/css" href="../article.css" /> 9 </head> 10 <body> 11 <header> 12 <p class="title">La <i>mythopoeia</i> de J.R.R. Tolkien</p> 13 <p class="date">15 de mayo de 2020 • fjbalon</p> 14 </header> 15 <p>J.R.R. Tolkien indiscutiblemente se ha convertido en el exponente supremo de su campo en términos de magnitud, excelencia y madurez, incluso sin haber concluido su obra en vida, ha descubierto un <i>mythos-lógos</i> pulido e impecable, solamente interrumpido por su inevitable culminación en el Tiempo. No he visto jamás autor que haya explorado y abarcado tal efigie apolínea unificada de su mente, condensada en un único bloque poético, lo que implica un alto grado de perfección estética y una armonía en la expresión y la palabra.</p> 16 <p>Tolkien era probablemente uno de los más agudos y sagaces lingüistas y filólogos del siglo XX, y quizá de la historia. Su formación y pasión no germinó a partir de un placer intelectual, ni si quiera lógico, del lenguaje, sino que desde sus primeros años desarrolló una sensibilidad especial a partir de las emociones que los sonidos de la lengua producían en él, que fue desarrollando posteriormente como pocos lo han hecho. Su 'deformación' intelectual y profesional, así como su condición como cristiano viejo, no podía sino elevar la palabra a una excelsitud tal, que es imagen del Verbo, del que parte la Creación -capítulo primero de Juan- y, por lo tanto, la creación artística y la condición de narrador de Tolkien.</p> 17 <p>Tal 'deformación' supuso una exploración del despliegue de las palabras de la Palabra, de los <i>lógoi</i> del <i>Lógos</i>, de cómo dar existencia a un pensamiento a través de un «Eä», de sus implicaciones y ramificaciones; para el que la filología fue el puente entre su mente-alma y el mundo, su camino hacia el Logos. Teniendo en cuenta que el término logos significa tanto «palabra» como «plan o designio ordenador», los mythos han de ser un eco del Logos por el que el mundo fue creado, y, por lo tanto, manifestación de la pluralidad de significaciones: todas las historias hablan sobre la Historia, sobre la irrupción del Logos en el Tiempo. <i>Un mito no está designado a describir una situación específica, sino a contenerla de manera que no limite su significado a una sola situación. Su verdad está dentro de su estructura, no fuera de ella</i> (Northop Frye).</p> 18 <p>Los <i>mythos</i> son eventos primordiales intemporales que elevan hacia lo sagrado -revelan el misterio-, señalan fundamentalmente aquello que es verdadero e incondicional, siendo accesible mediante <i>fides</i> y la voluntad de saber. El mito denota lo que <i>es</i>, teniendo en cuenta que carece de delimitación conceptual, al contrario que el <i>lógos</i>, por lo que cualquier explicación categórica lo desvirtuaría. Su relación con el <i>lógos</i> se da, pues, en su naturaleza de la palabra, de la expresión del pensamiento: el <i>lógos</i> exige raciocinio, demostración, conexión con el conocimiento temporal. Así, los consideramos dos magnitudes con un mismo sentido.</p> 19 <p>Los clásicos encontrarían el equilibrio en su complementación; existe unidad entre los dos modos, lo que convierte en irracional la marginalización existente hoy día, y que retorna, inevitablemente, la pérdida de la metafísica. Así, ante la negación del mito y sus consecuencias -como la disolución de la tradición y sus dimensiones constitutivas-, la sociedad moderna cojea. No se basa en la experiencia sino en el ejercicio de la razón. Antiguamente la relación entre mito y logos no era de oposición extrema, sino de mutuo reconocimiento y fecundación.</p> 20 <p>Cualquier lector ávido de las cartas de Tolkien se habrá percatado de los términos empleados por él mismo: Tolkien no inventaba, encontraba. Creía que un hombre podía recibir, como don, el registro de un destello de realidad o verdad subyacente (Cartas, 5, 163), así como defendía que no se encontraba solo cuando trabajaba (Cartas, 328); él era parte de una historia desarrollada mediante el proceso narrativo de búsqueda. Pero, ¿cómo accedió Tolkien a tal conocimiento 'escondido'? Fue mediante la palabra, que como lingüista, inventó cientos de ellas. Estaba interesado en su raíz, contexto, historia, analogía y evolución. Tras la palabra latía una comprensión de la realidad mítica-poética que lo llevó a pensar en una estética del sonido, una ciencia que explicase sus efectos. La fonética y la gramática de una lengua le llevaron a investigar la relación entre sonido, forma y significado. Y para ello necesitó levantar el mundo en el que sus lenguajes pudiesen ser hablados; su sensibilidad lingüística desarrolló su erudición literaria conducida por la fe.</p> 21 <p>Él mismo escribió que su obra era una sola pieza de inspiración fundamentalmente lingüística. Las historias se crearon más bien para procurar un mundo para las lenguas que él desarrollo, más que a la inversa. Para Tolkien, viene primero el nombre, luego le sigue la historia (Cartas, 165). Se trata probablemente de un ejemplo único en la historia de la Literatura, en el sentido de que el origen de la narración, el mito literario, radica en la eufonía de las palabras, en su cualidad fonética. A partir de los sonidos creó formas de ser y de pensar, enteras tradiciones culturales e históricas. La obra de Tolkien es, por lo tanto, un ensayo de estética lingüística y religiosa, en cuanto que pretende satisfacer sus gustos personales a la vez que descubrir la realidad de Dios.</p> 22 <p>Tolkien buscaba alcanzar una idea para una estética absoluta: toda actividad artística que profundiza en el ser ilumina un mundo ya dado como deseo de lo divino. Por lo tanto, Tolkien narró algo dicho hace tiempo, pero no escuchado por siglos a través de la exploración filológica. Como poeta, al ampliar el lenguaje, amplía considerablemente la visión del mundo, y el mundo en sí mismo. El modo en el que el lenguaje poético cubre el <i>ser</i> y después lo descubre supone la revelación de la Belleza, a través del lenguaje, de la fonética, de la ambigüedad semántica, de la intrínseca polisemia de la realidad; así como de la capacidad de la mitopoíesis para convertir en verosímil la metáfora. Y de ahí el poder de la metáfora para crear un mundo a partir de un nombre.</p> 23 <p>Heidegger, para el que «poesía es, pues, fundación del <i>ser</i> por la palabra de la boca», encontró en Hölderlin la coincidencia de pensamiento y poesía como ambivalencias de un quehacer metafísico. La poesía se sitúa en el acontecer de cada esfuerzo comunicativo, que al implicar renovación del lenguaje mediante transmisión, es a su vez recreación de la realidad: la palabra poética porta una verdad que se confirma a sí misma, es <i>epistéme</i>, como también defendió Aristóteles en su Poética.</p> 24 <p>Así, Tolkien se convierte también en filósofo, cuya acción de filosofar se realiza en y a través de la mitología y del poder semántico de la palabra. Para Tolkien, la palabra poética, al dar cobijo al ser, genera un mito cuyo logos es imagen y semejanza del actuar creativo de Dios. La poesía es, pues, el eco del canto arcano que expresa la armonía de la Creación: su voz. La Estética, desde el lenguaje, explica toda una teología y epistemología. Tolkien no sólo ha desarrollado una mitología (del <i>mythos</i> y del <i>lógos</i>), sino una <i>mythopoeia</i> propia y única en la historia del Tiempo.</p> 25 </body> 26 </html>