El cómputo cristiano en el origen de la Navidad
24 de diciembre de 2023 • fjbalon
A través de la bellísima y medieval imagen de cabecera, perteneciente al Libro de Horas de René d'Anjou, Rey de Sicilia (1434-1480), con un anciano José que contempla y medita, y una serenísima María con el Niño, bajo un manto azul ultramar y velo blanco, que se arremanga para comprobar la temperatura del agua de la santa palangana donde Dios Encarnado tomará su primer baño.
Así, tal y día como hoy, tan señorial en el calendario litúrgico, no podría pasarse sin felicitar la Natividad de Nuestro Señor, la Navidad para el vulgo; repito, la Navidad o Natividad de Nuestro Señor. No las fiestas, ni el solsticio, ni mucho menos la Saturnalia. Aquella fiesta cristiana que tanto se intenta diluir en nuestros tiempos post-civilizados, y que provoca tantos ridículos vergonzantes. Estos días es ya costumbre -incluso tradición- entre los medios de masas y de manipulación, el recordar el supuesto origen no cristiano de la Navidad, un origen pagano, que la maquiavélica jerarquía eclesiastica primitiva habría usurpado, absorbido o sincretizado con el objetivo de ganar esos adeptos paganos. Sin embargo, esto no es para nada cierto.
Es una idea originada en la Era Moderna, a principios del siglo XVIII:
El origen de la celebración navideña sí se da en la ciudad de Roma, desde donde se expandió al resto del Imperio. No es mi objetivo en este texto entrar en detalle sobre otras tradiciones nórdicas o celtas añadidas con posterioridad e implementadas a la fiesta cristiana. Como bien sabrá el lector, Navidad significa Natividad o Nacimiento, el de Jesús el Cristo, concretamente. Ésta celebración coincide con el solsticio de invierno (teniendo en cuenta el calendario juliano, vigente entonces). Aparentemente, se comenzó a celebrar sobre el año 330, coincidiendo en el mismo siglo IV donde el cristianismo se convierte en la religión del Imperio.
Desde aquí, la hipótesis más extendida en el vulgo es aquella que sostiene la historia de las religiones:
No puede ser prueba concluyente, más si tenemos en cuenta que podría haber sido modificado por cristianos del siglo IX, que datan las más antiguas referencias al original, que no conservamos.
Además hay que tener en cuenta que Sol Invicto ni si quiera llevaba demasiado tiempo en Roma, si bien era una deidad conocida, no era importante al menos hasta que Heliogábalo intentó establecerlo como el Dios Supremo del Imperio (principio siglo III). Es decirm, ya existían los cristianos cuando se quiso potenciar dicha festividad. Además, no parece ser una fiesta demasiado importante, pues llevaría varias décadas cuando los cristianos querrían haberla usurpado, así que sería poco probable que los cristianos buscaran competir con una fiesta tan joven.
Parece mucho más acertada la hipótesis del cómputo cristiano, en el que los propios cristianos determinaron dicha fecha dentro de su propia cosmología y cómputo del año litúrgico. Pues si Dios es perfecto, los ciclos naturales deben serlo también.
El lector debe tener en cuenta también que en los primeros tiempos de la Iglesia, la Navidad no era demasiado trascendente, tampoco importante. La fiesta cristiana por excelencia era la Pascua, el 25 de marzo (equinocio de primavera), para el que la interpretación de la perfección de Dios lo haría Resucitar -en el contexto del año litúrgico- en el primer día de la Creación: misma luz que tinieblas en el día, florecimiento de la naturaleza, etc. Esto unido a que debería tener 33 años perfectos (edad integral para el judío de entonces, idea que los profetas de Israel murieron en la misma fecha que la de su nacimiento o concepción) en el momento de su pía Muerte, debería haber nacido... o concebido. Es más, haciendo el paralelismo con Juan el Bautista, que habría sido concebido en el equinocio de otoño y habiendo nacido entonces en el solsticio de verano; así Cristo habría sido concebido en el equinocio de primavera y nacido en el solsticio de invierno, sea el 25 de diciembre en el calendario juliano.
La elección del día de Navidad habría sido puesto por los cristianos dentro de su propia cosmología, sin necesidad de apropiar o adaptar fiestas ya existentes y paganas. Se habría tomado, en todo caso, a pesar de que fuera hipotéticamente importante para los romanos. Esto evidentemente no implica que no pudiera haber influencias culturales, como es lógico.
Podríamos incluso debatir, que en la cristianización de la cultura pagana, encontrando ésta su pelnitud y elevación en la Fe verdadera, se equipararía a Cristo con el Dios Sol, la Nueva Luz en el ocaso y plenitud de los tiempos que trae su Reino; especulamos como aquellos que defienden el otro sincretismo. Pero, ¿podrían haber visto los cristianos una paganización en este hecho? lo más llamativo del asunto viene en cuanto que, las aserveraciones de que la Navidad es una festividad pagana, vendrían y habrían sido promovidas curiosamente por propios cristianos en el siglo IV.
Esto es debido a la cuestión cristológica: ¿qué significa que Cristo sea el Hijo de Dios? ¿es hombre? ¿es Dios? ¿cómo se relacionan ambas naturalezas? No es mi objetivo profundizar en este tema teológico, más que esbozar superficialmente para dar a comprender esta materia histórica. El Concilio de Nicea, celebrado el mismo siglo, concluyó en este aspecto que en Cristo conviven dos naturalezas; la humana y la divina (no partidas, a la idea de semidios grecolatina, sino en la totalidad de las dos). Entonces, ¿qué significa que Cristo nazca? Si Cristo es verdadero hombre, hubo de nacer necesariamente, y literalmente. Antes, al no existir en la Iglesia canon al respecto, la fiesta que se celebraba -y más antigua- era la de la Epifanía, la manifestación (sea en nacimiento, sea en alguna forma de materialización mística). Había ramas cristianas que incluso defendían que Cristo no había nacido, sino simplemente se había manifestado en el mundo. Pero tras Nicea, se potencia la celebración de su nacimiento y no sólo de su manifestación; es así cuando se iniciaría la celebración navideña en Roma.
Como es común, no todos estaban de acuerdo con el nuevo canon, acusando a estos de herejes y de paganos. El caso de la Iglesia Armenia es interesante, pues sigue celebrando la Epifanía, simultáneamente a la Natividad; pues ambas son la manifestación del Señor.
Otras propuestas que pretenden desmentir que esa pudiera ser la fecha de nacimiento de Cristo se sostienen en:
Otros pretenden polemizar sobre el hecho de que José y María (encinta) se desplazaran a empadronarse a su lugar de origen y no lo hicieran donde vivían. Esta costumbre si bien no es común en el romano medio, sí se tiene constancia de este tipo de censos; como el de Egipto del siglo II. No obstante, no es necesario suponer que fuera un requisito romano (si lo fuera podría deberse a las posibles revueltas judías). También existe una gran probabilidad de que el Sagrado Matrimonio y Dios Nasciturus aprovecharan dicha empresa para celebrar el Sucot (o Fiesta de los Tabernáculos), pero sería ya especular.
De hecho, la raza de ovejas Awassi, pertenecientes a Oriente Medio desde hace, al menos, 5.000 años tienen su temporada de parto entre diciembre y enero (en la zona palestina). No aplica la presencia de ovejas Jacob, que se han introducido en Israel provenientes de Inglaterra (Elisha Gootwine, del centro de investigación Volcani, del Ministerio de Agricultura Israelí). Además, son de sobra conocidos los pastores beduinos Awassi, que viven enteramente al aire libre junto con los rebaños a su cuidado durante todo el año. En conclusión, que no quiero convertir este texto en un tratado montano ovino; no habría problema alguno en que los hechos narrados por Lucas ocurriesen en estas fechas.
Aquel que quiera profundizar en el tema podrá encontrar información de interés en: