Siervos (2020) de Ivan Ostrochovský

18 de noviembre de 2021 • fjbalon

Seré breve: La jerarquía eclesiástica, congregados en Pacem In Terris, se someten al Estado y traicionan al Papa, la Doctrina y el Magisterio. Sin embargo, en el clero existe una resistencia, una oposición que intercambia clandestinamente mensajes de Occidente, que importan libros prohibidos (en su mayoría católicos) y que ordenan sacerdotes sin el control del Estado.

Es bajo esta premisa que se desarrolla, en un ambiente sobrio, frío y silencioso, una atmósfera asfixiante. A pesar de ser una película corta, el tiempo se dilata entre escenas, sugiere y no enseña. La fotografía es perfecta, esculpida en blanco y negro y en un claustrofóbico 4:3. El minismalismo y la sobriedad de cada imagen son impecables, y acompañadas de un diálogo escueto, pero docto. Una obra maestra de terror sugerente.

Con tintes de cine negro, somete al espectador a un espionaje y vigilancia constante, que empequeñecen el poder material bajo el dominio del régimen comunista. La ambigüedad de cada personaje favorece el ambiente de desconfianza y sospecha, donde incluso el sacerdote más bondadoso cae ante el peso del Estado y rompe el secreto de confesión.

El seminario nos transporta a esa Iglesia clandestina que, en los tiempos modernos, vuelve a la clandestinidad y a las catacumbas. Una persecución sangrienta, pero también silenciosa e invisible. Como en «La Misión», se explora implícitamente el problema de la obediencia y la autoridad, la construcción de un orden temporal justo y la persecución. La obra es estética y teológica, aunque siendo puntilloso, echo en falta Sacramento y oración, sin los cuales los protagonistas se pueden tornar algo superficiales.