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Author: fjbalon <fbalon@templier.es>
Date:   Wed, 10 Jun 2026 17:36:05 +0200

Refactorización de artículos de Dune, primacía del segundo y siervos

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diff --git a/dune/index.html b/dune/index.html @@ -12,47 +12,27 @@ <p class="title">Dune, de Frank Herbert</p> <p class="date">20 de mayo de 2023 • fjbalon</p> </header> -<p>Me atrevo a asegurar que Dune es la obra magna de la ciencia ficción; no hay nada parecido en la literatura moderna en cuanto a magnitud y madurez; a excepción de la <a href="../tolkien-mythopoeia/"><i>mythopoeia</i> de J.R.R. Tolkien</a><sup>1</sup>. Es una obra complejísima e inabarcable que elevó, intemporalmente, el género de la ciencia ficción a pura Literatura, literatura que entrelaza y relaciona tantos temas y disciplinas que hacen pensar que no ha podido ser fruto de un solo escritor, dando lugar a una cosmología inmensamente rica y robusta. Más que una obra literaria, se trata de un sistema orgánico vivo, un espacio-tiempo autónomo subordinado a sus propias leyes físicas. Todo su universo parece funcionar sin necesidad de sus propios personajes, que parecen simples actores que sirven a su <i>Universo conocido</i> y que beben del enorme ensayo de teoría política, del principio de autoridad, de la religión y su uso político, de la influencia y la ingeniería social, de la espiritualidad, de la tradición, de la estrategia militar, de las matemáticas, la ciencia y la tecnología, de la adaptación al entorno, del sistema económico... Y el máximo exponente de la obra: de la ecología.</p> +<p>Me atrevo a asegurar que Dune es la obra magna de la ciencia ficción; no hay nada parecido en la literatura moderna en cuanto a magnitud y madurez; a excepción de la <a href="../tolkien/"><i>La mythopoeia de J.R.R. Tolkien</i></a><sup>1</sup>. Es una obra complejísima e inabarcable que elevó, intemporalmente, el género de la ciencia ficción a pura Literatura, literatura que entrelaza y relaciona tantos temas y disciplinas que hacen pensar que no ha podido ser fruto de un solo escritor, dando lugar a una cosmología inmensamente rica y robusta. Más que una obra literaria, se trata de un sistema orgánico vivo, un espacio-tiempo autónomo subordinado a sus propias leyes físicas. Todo su universo parece funcionar sin necesidad de sus propios personajes, que parecen simples actores que sirven a su <i>Universo conocido</i> y que beben del enorme ensayo de teoría política, del principio de autoridad, de la religión y su uso político, de la influencia y la ingeniería social, de la espiritualidad, de la tradición, de la estrategia militar, de las matemáticas, la ciencia y la tecnología, de la adaptación al entorno, del sistema económico... Y el máximo exponente de la obra: de la ecología.</p> <p>La sociedad de Dune es una sociedad tecnológicamente avanzada, pero cuya tecnología se ha desarrollado al margen de la informática desde los acontecimientos de la Yihad Butleriana.</p> - -<cita> -<p>Yihad Butleriana: (ver también Gran Revolución) - la cruzada contra los ordenadores, máquinas pensantes y robots conscientes iniciada en el año 201 B.G. y terminada en el 108 B.G. Su principal mandamiento ha quedado registrado en la Biblia Católica Naranja como «No construirás una máquina a semejanza de la mente humana.»</p> -<p>Apéndice <i>Terminología del Imperio</i>, glosario de la novela <i>Dune</i></p> -</cita> +<cita><p>Yihad Butleriana: (ver también Gran Revolución) - la cruzada contra los ordenadores, máquinas pensantes y robots conscientes iniciada en el año 201 B.G. y terminada en el 108 B.G. Su principal mandamiento ha quedado registrado en la Biblia Católica Naranja como «No construirás una máquina a semejanza de la mente humana.»</p><p>Apéndice <i>Terminología del Imperio</i>, glosario de la novela <i>Dune</i></p></cita> <p>Dicha cruzada propulsó el cambio de paradigma humano que es base del propio mundo propuesto por Herbert, mundo que no se comprende sin este hecho y que ofrece una profundidad como pocas obras de ciencia ficción han dado.</p> -<p>Desde un punto de vista cerril, podemos manifestar que la Yihad fue una guerra contra las máquinas, a un modo de ver similar a Terminator. Sin embargo, en honor a la razón, no podemos sino defender que fue algo muy distinto. Para Herbert, las máquinas no presentan un problema en sí mismo, sino que se convirtieron en un problema debido a la dependencia de la sociedad a éstas. Aquel que controla la máquina controla la humanidad; citando a la Reverenda Madre Gaius Helen Mohiam:</p> - -<cita> -<p>«Una vez los hombres entregaron su pensamiento a las máquinas con la esperanza de que esto los liberara, pero eso solo permitió que otros hombres con máquinas los esclavizaran»</p> -<p>Madre Gaius Helen Mohiam</p> -</cita> +<p>Desde un punto de vista cerril, podemos manifestar que la Yihad fue una guerra contra las máquinas a un modo de ver similar a Terminator. Sin embargo, en honor a la razón, no podemos sino defender que fue algo muy distinto. Para Herbert, las máquinas no presentan un problema en sí mismo, sino que se convirtieron en un problema debido a la dependencia de la sociedad a éstas. Aquel que controla la máquina controla la humanidad; citando a la Reverenda Madre Gaius Helen Mohiam:</p> +<cita><p>«Una vez los hombres entregaron su pensamiento a las máquinas con la esperanza de que esto los liberara, pero eso solo permitió que otros hombres con máquinas los esclavizaran»</p><p>Madre Gaius Helen Mohiam</p></cita> <p>Así, Herbert entendió que las máquinas pensantes hacían de muleta que impedía a la humanidad alcanzar su verdadero potencial.</p> <p>El autor ofrece un enfoque a la guerra harto interesante, evitando caer en tópicos de guerra contra malvadas máquinas (valga el oxímoron), un ejército inteligente y metálico<sup>2</sup>. No es única y necesariamente una guerra física (que no pongo en duda que existiría en tal plano), sino una yihad, una cruzada (entiéndase la diferencia entre los términos, por favor) que produjo un cambio paradigmático y filosófico del pensamiento de la sociedad. Una cruzada más espiritual e intelectual que bélica. Herbert extiende y amplía las ideas contrarrevolucionarias (principalmente aquellas existentes en las revoluciones industriales del siglo XIX), describiendo una sociedad esclavizada y en condiciones inhumanas, una sociedad sumida en una tecnocracia que no diferencia entre humano y máquina, siendo todos engranajes del mecanismo del sistema autoritario y transhumanista. De hecho, ni si quiera debió ser una revolución contra las máquinas en sí mismas, sino contra aquellos que controlaban las máquinas; que eran, de hecho, humanos. Tras la revolución, se estableció una nueva moral, un nuevo paradigma que establece la humanidad como el valor más alto.</p> <p>Frank Herbert plasmaba así una suerte de escepticismo hacia el peligroso y potencial uso que ciertos humanos dan a las máquinas, así como gran parte de la sociedad que prefiere doblegarse ante el pensamiento de la máquina, sumiéndose en el algoritmo, reduciendo la sociedad a datos e información, cediendo su raciocinio e intelecto a los programas.</p> - -<cita> -<p>«Mi charla estaba básicamente dirigida a desacreditar la imagen antropomórfica de las computadoras [...] Muchos de los llamados científicos tienen un impulso psicológico muy fuerte para creer que las computadoras 'piensan' y tienen personalidad. [...] Esto es una completa tontería. Las computadoras son herramientas mecánicas que no tienen experiencia ancestral humana. Pueden hacer cosas maravillosas, pero no van a evolucionar en humanos.»</p> -<p>Citando a Frank Herbert, de "It's the end of the world—and the beginning of a novel" por Ronn Ronck, Honolulu Star Bulletin, 5 de septiembre de 1982</p> -</cita> -<p>Si bien sus argumentos anteriores están poco desarrollados, los amplía en el propio Dune, haciendo de efigie de su propio pensamiento; compensa. Para los materialistas el cerebro no es sino una suerte (he elegido esta palabra deliberadamente) de patrones eléctricos que producen todo. Sin embargo, Herbert no es materialista, y prueba de ello es su cita de «no tienen experiencia ancestral humana», frase que puede leerse desde muchos prismas, pero ninguno materialista. Como bien dice Herbert, las máquinas carecen de cultura, de experiencia real, de cognosciencia, de razón; al fin y al cabo las máquinas carecen de consciencia. Existen elementos que no pueden ser producidos meramente por reacciones químicas o interacciones físicas de la materia, debido a la simple razón de que la materia no puede generar nada que no sea materia. No obstante no pretendo hacer de esta entrada un ensayo sobre la inmaterialidad de la consciencia.</p> - -<cita> -<p>«Desde la época de la Yihad Butleriana cuando las "máquinas pensantes" fueron eliminadas de la mayor parte del universo, los ordenadores han inspirado desconfianza.»</p> -<p>Tleilaxu Scytale, <i>El Mesías de Dune (1969)</i></p> -</cita> +<cita><p>«Mi charla estaba básicamente dirigida a desacreditar la imagen antropomórfica de las computadoras [...] Muchos de los llamados científicos tienen un impulso psicológico muy fuerte para creer que las computadoras 'piensan' y tienen personalidad. [...] Esto es una completa tontería. Las computadoras son herramientas mecánicas que no tienen experiencia ancestral humana. Pueden hacer cosas maravillosas, pero no van a evolucionar en humanos.»</p><p>Citando a Frank Herbert, de "It's the end of the world—and the beginning of a novel" por Ronn Ronck, Honolulu Star Bulletin, 5 de septiembre de 1982</p></cita> +<p>Si bien sus argumentos anteriores están poco desarrollados, los amplía en el propio Dune, haciendo de efigie de su propio pensamiento. Para los materialistas el cerebro no es sino una suerte (he elegido esta palabra deliberadamente) de patrones eléctricos que producen todo. Sin embargo, Herbert no es materialista, y prueba de ello es su cita de «no tienen experiencia ancestral humana», frase que puede leerse desde muchos prismas, pero ninguno materialista. Como bien dice Herbert, las máquinas carecen de cultura, de experiencia real, de cognosciencia, de razón; al fin y al cabo las máquinas carecen de consciencia. Existen elementos que no pueden ser producidos meramente por reacciones químicas o interacciones físicas de la materia, debido a la simple razón de que la materia no puede generar nada que no sea materia. No obstante no pretendo hacer de esta entrada un ensayo sobre la inmaterialidad de la consciencia.</p> +<cita><p>«Desde la época de la Yihad Butleriana cuando las "máquinas pensantes" fueron eliminadas de la mayor parte del universo, los ordenadores han inspirado desconfianza.»</p><p>Tleilaxu Scytale, <i>El Mesías de Dune (1969)</i></p></cita> <p>Entonces, viéndolo así parece evidente que para Herbert, la existencia de la inteligencia artificial está obviada en Dune y en los períodos anteriores a la Yihad. Sin embargo, no parece tratarse de una o varias inteligencias que someten al hombre, sino un uso indebido por parte de los gobiernos de la tecnología y la informática. Los ordenadores han inspirado desconfianza, así como la tecnología relacionada. ¿Se encuentra la IA en esta dicotomía? Yo creo que si atendemos a la definición formal de inteligencia artificial, ésta si cumpliría un papel elemental en cuanto a a su control; sin embargo, evade las implicaciones ficticias propias del género: no existe consciencia, no existe una máquina que supera al hombre, no existe 'evolución darwiniana informática'. La IA, para Herbert, formará parte de dichos ordenadores como modelos de programación, seguramente conocidos como el <i>machine learning</i> o el <i>deep learning</i>, evadiendo a los seres humanos de pensar, provocando la decadencia humana y su sumisión.</p> - - <br/> -<p>Por otro lado, er en la novela de culto una alegoría o crítica al cambio climático, o un panfleto político ideológico; no me parece sino una bajeza y un descrédito a la propia Literatura. Entiendo que el hombre contemporáneo no sepa separar 'ideologismos' del arte lingüístico, pero por favor, alejadlos de tan magnas obras, muchos <i>best-sellers</i> existen a los que desbordar con vanidades. La narrativa de Herbert se aleja prácticamente de todo lo que se entiende como convencional en el género de la ciencia ficción, manteniendo un tono y estilo más propio de un ensayo filosófico y metafísico que novelesco. La presciencia que otorga la Melange y el poderoso poder de Paul Atreides potenciado por sus genes con tendencia al Kwisatz Haderach y su exquisita formación como Mentat y gobernante, no hacen sino mecanizar el espacio-tiempo, como si de un fluido se tratase, abstrayendo el mundo en sus infinitas posibilidades y explorando profundamente la psicología del hijo de Leto. La abisal introspección que hace Herbert de sus personajes desdibuja incluso el antagonismo y el protagonismo en su mitología. También es comprensible que todos somos hijos de nuestro tiempo, y es evidente que el autor tuvo inferencias del mundo y de su propio pensamiento al desarrollar su obra. Así, la carrera armamentística nuclear, la ecología, el fanatismo religioso, la autoridad, etc. Se materializan en su <i>Universo conocido</i>.</p> +<p>Por otro lado, hay quien quiere ver en la novela de culto una alegoría o crítica al cambio climático, o un panfleto político ideológico; no me parece sino una bajeza y un descrédito a la propia Literatura. Entiendo que el hombre contemporáneo no sepa separar 'ideologismos' del arte lingüístico, pero por favor, alejadlos de tan magnas obras, muchos <i>best-sellers</i> existen a los que desbordar con vanidades. La narrativa de Herbert se aleja prácticamente de todo lo que se entiende como convencional en el género de la ciencia ficción, manteniendo un tono y estilo más propio de un ensayo filosófico y metafísico que novelesco. La presciencia que otorga la Melange y el poderoso poder de Paul Atreides potenciado por sus genes con tendencia al Kwisatz Haderach y su exquisita formación como Mentat y gobernante, no hacen sino mecanizar el espacio-tiempo, como si de un fluido se tratase, abstrayendo el mundo en sus infinitas posibilidades y explorando profundamente la psicología del hijo de Leto. La abisal introspección que hace Herbert de sus personajes desdibuja incluso el antagonismo y el protagonismo en su mitología. También es comprensible que todos somos hijos de nuestro tiempo, y es evidente que el autor tuvo inferencias del mundo y de su propio pensamiento al desarrollar su obra. Así, la carrera armamentística nuclear, la ecología, el fanatismo religioso islámico, la autoridad, etc. Se materializan en su <i>Universo conocido</i>.</p> <p>La naturaleza tiene un papel fundamental en su obra, siendo ésta, en primera instancia, el conjunto de ecosistemas y medio físico en el que coexisten los seres vivos e inertes. Como un reloj, cada elemento de la naturaleza en Dune tiene razón de ser, autonomía y autoexplicación. Cada elemento forma parte de la maquinaria, en la que en la cúspide se encuentra Shai' Hulud, responsables de producir la especia y con ello todo el ecosistema de Arrakis. La tecnología usada en Dune se encuentra orgánicamente ligada a la naturaleza ecóloga, viéndose los cazadores de viento, los destiltrajes, escudos de Holtzman, etc.</p> <p>Sin embargo, la naturaleza tiene una serie de connotaciones y definiciones que se alejan de lo que se conoce coloquialmente, una etimología (<i>natura</i>, latina) que referencia más bien al origen de las cosas, desde un punto de vista metafísico. Herbert explora en su obra, a modo de ensayo, todas las formas de la naturaleza. Ver en Dune un tratado sobre la naturaleza como mundo físico me parece, en exceso, pobre. Herbert explora la naturaleza como principio generador de la armonía y la plenitud de cada ser, como conjunto de lo que existe y se desarrolla bajo sus propias leyes, como virtud y cualidad de las cosas, como su inclinación natural hacia su conservación.</p> <p>A través de la psicología de sus personajes, explora también la naturaleza humana, el estado natural del hombre, el temperamento y templanza de cada actor. Reconoce también el parentesco y el linaje, principalmente llevado por las dinastías y los planes de la Bene Gesserit, cuyo objetivo final es alcanzar el fin -valga la redundancia- de la naturaleza humana.</p> <p>Por lo tanto, Herbert reflexiona sobre toda la naturaleza en todos sus accidentes, siendo Dune un <u>ensayo absoluto sobre la naturaleza de la naturaleza</u>. En este aspecto, el género de ciencia ficción es ideal para el autor, ya que le permite superar las limitaciones del tiempo y del espacio, y de la 'casa' de la humanidad. Es entonces cuando entendemos la importancia de la ecología para Herbert, que trasciende su significado. Prueba de ello es la materialización de esta idea en Liet-Kynes<sup>3</sup>, el planetólogo y ecólogo imperial destinado en Arrakis, que abanderando la causa Fremen, acabará fundiendo su propia naturaleza con la naturaleza del desierto, la naturaleza de Dune, la tendencia y virtud, el fin de todo, su inclinación natural.</p> <p>Paul Atreides es en sí mismo un ensayo sobre la naturaleza corrompida del hombre, una naturaleza que, incluso como Emperador Padishah, como Duque Atreides, como Kwisatz Haderach, como Muad'Dib; es superado por su propia potencia y ser. Una naturaleza absoluta de monarca, de aristócrata, de científico, de líder religioso, de mesías. Un hombre endiosado que trasciende el espacio y el tiempo. Una naturaleza humana deshumanizada.</p> <p>Comprendo que la lectura densa que presenta Dune no es para todos, pues es necesario cierto bagaje y cierta dureza mental para abarcar aquello que el autor propone. Aquel que busque una lectura de ciencia ficción sencilla no recogerá sino el fruto de su decepción. Pero aquél que busque oro, lo encontrará en tal plurisifnificativo ensayo. Por ello, no puedo recomendar Dune, sino exhortar a que cada uno reflexione si debe ser sujeto de recomendación o no. Y con esto acabo.</p> - - <hr/> +<hr/> <p><sup>1</sup> No en vano el propio Tolkien indicó en la Carta a John Bush del 12 de marzo de 1966, que Frank Herbert trabajaba <i>along the same lines</i>, además de mostrar su desagrado por la obra. El motivo y el significado de <i>along the same lines</i> es y ha sido objeto de debate y estudio que no puede pasar de mera especulación.</p><p><sup>2</sup> Es por esta razón por la que no me interesan -ni mucho menos considero canon- las precuelas escritas por Brian Herbert y Kevin J. Anderson, que reducen la Yihad Butleriana a un simple Terminator, en el que una especie de inteligencia artificial maligna (¿skynet?) derrocó a los gobiernos humanos y estableció su propio gobierno usurpador y autoritario.</p><p><sup>3</sup> Cuya raza y sexo es elemental dentro de la obra, por ello me parece imperdonable que en la película de Denis Villeneuve los hayan cambiado arbitrariamente para someterse a las cuotas modernistas.</p> - </body> </html> \ No newline at end of file diff --git a/index.html b/index.html @@ -84,9 +84,10 @@ <p class="info">8 de septiembre de 2023 · fjbalon</p><p>Algún estoico decía que los pensamientos templan el alma, por lo que es deber del hombre racional dirigir sus pensamientos hacia un fin, fuera del deseo y placer momentáneo y de las circunstancias ...</p> </a> -<a href="./distributismo/" class="article"> - <p class="title">Breve ensayo sobre el distributismo informático</p> - <p class="info">17 de julio de 2023 · fjbalon</p><p>En la Edad Media, el feudalismo puede ser visto como una forma rudimentaria de distributismo, basado en las obligaciones de los vasallos y los señores, sistema en el que existía una distribución de...</p> +<a href="./armas-sevillafc/" class="article"> + <p class="title">Las armas heráldicas del Sevilla Fútbol Club</p> + <p class="info">24 de julio de 2023 · fjbalon</p><p>Una disciplina que me produce gran interés, como aficionado, es el estudio heráldico, la ciencia del blasón, del escudo, de las armas. El conocer la razón de cada elemento que los conforma y su s� +20230717 distributismo Breve ensayo sobre el distributismo informático 17 de julio de 2023 fjbalon|En la Edad Media, el feudalismo puede ser visto como una forma rudimentaria de distributismo, basado en las obligaciones de los vasallos y los señores, sistema en el que existía una distribución de...</p> </a> <a href="./apologia-monarquia/" class="article"> @@ -116,7 +117,7 @@ <a href="./dune/" class="article"> <p class="title">Dune, de Frank Herbert</p> - <p class="info">20 de mayo de 2023 · fjbalon</p><p>Me atrevo a asegurar que Dune es la obra magna de la ciencia ficción; no hay nada parecido en la literatura moderna en cuanto a magnitud y madurez; a excepción de la mythopoeia de J.R.R. Tolkien1. 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Sin embargo, en el clero existe una resistencia, una o...</p> </a> <a href="./vvitch/" class="article"> diff --git a/segundo/index.html b/segundo/index.html @@ -12,46 +12,34 @@ <p class="title">De la primacía del segundo en el cómputo del tiempo</p> <p class="date">7 de junio de 2019 • fjbalon</p> </header> - -<cita> -<p>«¿Qué es, pues, el tiempo? Si nadie me lo pregunta, lo sé; pero si quiero explicárselo al que me lo pregunta, no lo sé. Lo que sí digo sin vacilación es que sé que si nada pasase no habría tiempo pasado; y si nada sucediese, no habría tiempo futuro; y si nada existiese, no habría tiempo presente. Pero aquellos dos tiempos, pretérito y futuro, ¿cómo pueden ser, si el pretérito ya no es y el futuro todavía no es? Y en cuanto al presente, si fuese siempre presente y no pasase a ser pretérito, ya no sería tiempo, sino eternidad. Si, pues, el presente, para ser tiempo es necesario que pase a ser pretérito, ¿cómo deciros que existe éste, cuya causa o razón de ser está en dejar de ser, de tal modo que no podemos decir con verdad que existe el tiempo sino en cuanto tiende a no ser?»</p> - <p style="text-align:right">San Agustín de Hipona, Confesiones, XI, XIV, 17</p> -</cita> -<p>Respecto al tiempo y antes de mentar nada más sobre él, tras las palabras de San Agustín de Hipona, valga decir que nadie sabe en realidad qué es. No se conoce su naturaleza, si es absoluto o relativo. Después de la teoría de la Relatividad su condición de absoluto parece por lo menos opinable. Pero más allá de estas disquisiciones, si bien no conocemos su naturaleza, sí podemos computarlo.</p> -<p>La historia de la relojería es la secuencia de eventos que han ocurrido en torno a los guardatiempos (dispositivos mecánicos capaces de fraccionar, contar y guardar memoria de secuencias en el tiempo). Estos dispositivos han sido creados para proporcionar la hora en situaciones donde los astros no podían verse. Algunos de los dispositivos tienen unos orígenes claros en ciertas técnicas y tecnologías bien datadas, como puede ser el caso de los relojes de arena cuya construcción está ligada al soplado de vidrio. Muchas culturas han tenido curiosidad por medir el tiempo y las fechas del calendario con la simple observación de los fenómenos naturales y astronómicos, este conocimiento les ha proporcionado una prosperidad económica debido en parte a que eran capaces de predecir con precisión el tiempo de las cosechas, las plantaciones y demás actividades agrícolas.</p> -<p>Los métodos de medida del tiempo se fundamentan desde sus comienzos en el sistema sexagesimal (base 60), muy común en el mundo occidental y originarios hace cerca de 4000 años en Mesopotamia y Egipto. El primer calendario, no obstante, pudo haberse creado en el último periodo glacial, por una sociedad de cazadores-recolectores quienes emplearon herramientas tales como palos y huesos para trazar mediante alineamientos de la sombra de los mismos o las apariciones de ciertos astros o como conteo de las fases de la luna o de las estaciones. Se construyen por esta época disposiciones en forma de círculos de piedra, tales como el famoso Stonehenge, que fueron construidos en diferentes partes del mundo, especialmente en la Europa prehistórica y están considerados como uno de los primeros calendarios empleados para predecir las estaciones y los eventos anuales tales como los equinoccios o los solsticios.</p> -<p>El uso de los sistemas horarios ha ido parejo a la historia de la relojería. Los primeros sistemas horarios dividían el día (el arco diurno del sol) en 12 horas, lo que hacía que las horas fuesen más largas en verano, y más cortas en invierno. Esta división del tiempo proporcionó el denominado sistema horario temporario. El sistema de horas itálicas (Horae ab Occasu) y las horas babilónicas (Horae ab Ortu). Las horas canónicas (así como su subdivisión en dos grupos de horas menores y horas mayores) empleadas en las comunidades cristianas, hasta llegar hasta al tiempo medio de Greenwich o GMT.</p> - - <h1>Tecnologías de cómputo de tiempo primitivas</h1> -<p>Los dispositivos que inicialmente midieron el tiempo estaban directamente ligados a la observación de los movimientos regulares de los astros en el cielo; un ejemplo de ello son los relojes solares. La regularidad mostrada por los astros poco a poco se fue simulando con algunos dispositivos básicos de conteo tales como relojes de arena, clepsidras (relojes de agua), relojes de fuego, etc. Algunos de ellos se fundamentaban en la observación de fenómenos regulares en la naturaleza como puede ser el relojes de marea. Estos dispositivos primitivos eran capaces de medir el transcurso del tiempo con muy poca precisión, y en estas primeras etapas puede que no llegaran a medir más allá de un cuarto de hora.</p> +<cita><p>«¿Qué es, pues, el tiempo? Si nadie me lo pregunta, lo sé; pero si quiero explicárselo al que me lo pregunta, no lo sé. Lo que sí digo sin vacilación es que sé que si nada pasase no habría tiempo pasado; y si nada sucediese, no habría tiempo futuro; y si nada existiese, no habría tiempo presente. Pero aquellos dos tiempos, pretérito y futuro, ¿cómo pueden ser, si el pretérito ya no es y el futuro todavía no es? Y en cuanto al presente, si fuese siempre presente y no pasase a ser pretérito, ya no sería tiempo, sino eternidad. Si, pues, el presente, para ser tiempo es necesario que pase a ser pretérito, ¿cómo deciros que existe éste, cuya causa o razón de ser está en dejar de ser, de tal modo que no podemos decir con verdad que existe el tiempo sino en cuanto tiende a no ser?»</p><p style="text-align:right">San Agustín de Hipona, Confesiones, XI, XIV, 17</p></cita> +<p>Respecto al tiempo y antes de mentar nada más sobre él, tras las palabras de San Agustín de Hipona, valga decir que nadie sabe en realidad qué es. No se conoce su naturaleza, si es absoluto o relativo. Después de la teoría de la Relatividad su condición de absoluto parece por lo menos opinable. Pero más allá de estas disquisiciones, si bien no conocemos su naturaleza, sí podemos computarlo, y de eso quiero escribir.</p> +<p>Desde los albores de la humanidad, el ser humano ha buscado computar el tiempo, contarlo, para poder predecirlo, organizarlo. Los dispositivos que inicialmente midieron el tiempo estaban directamente ligados a la observación de los movimientos regulares de los astros en el cielo; un ejemplo de ello son los relojes solares. La regularidad mostrada por los astros poco a poco se fue simulando con algunos dispositivos básicos de conteo tales como relojes de arena, clepsidras (relojes de agua), relojes de fuego, etc. Algunos de ellos se fundamentaban en la observación de fenómenos regulares en la naturaleza como puede ser el relojes de marea. Estos dispositivos primitivos eran capaces de medir el transcurso del tiempo con muy poca precisión, y en estas primeras etapas puede que no llegaran a medir más allá de un cuarto de hora.</p> <p>Los primeros relojes solares en occidente fueron construidos gracias a los conocimientos astronómicos de los egipcios que les permitió orientar la pirámide de Keops, c. 2550 a. C., mediante referencias estelares. Mil años después, en la época del faraón Tutmosis III (c. 1500 a. C.), se diseña un instrumento denominado sechat; se trata de un pequeño reloj solar para medir el tiempo mediante la longitud de las sombras que constaba de dos piezas prismáticas, pétreas, de unos tres decímetros de longitud, situadas perpendicularmente, donde una tenía marcadas las horas y otra servía de aguja. Los primeros relojes solares se construían mediante la proyección de la sombras de un ortostilos sobre una superficie reglada.</p> <p>En el caso de los relojes de arena la gravedad fuerza a deslizar los finos granos de arena procedentes de una ampolleta de vidrio que caían deslizándose por una oquedad a una ampolla inferior. Este tiempo se medía en forma de intervalo cuando cesaban de caer los granos de arena debido al vaciado de la ampolleta superior. Este tipo de relojes podía llegara medir hasta un cuarto de hora. Los relojes de agua (clepsidras) tenían un funcionamiento similar mediante el empleo de líquidos en lugar de arena y de esta forma el goteo iba marcando el transcurso del tiempo, en algunos casos un flotador con un índice de nivel hacía de indicador de la hora. La mejora y estudio detallado de los mecanismos que regulaban estos primeros dispositivos hizo que fuera poco a poco apareciendo un mecanismo rudimentario capaz de oscilar mecánicamente: se trataba de los primeros relojes antes de la introducción del péndulo en el mecanismo.</p> -<h2>Reloj mecánico</h2> -<p>El tiempo era algo flexible en la Alta Edad Media, Entre las laudes, transcurrían muchas horas en verano, y pocas en invierno. Los instrumentos para medir el tiempo eran imprecisos y poco fiables, pues dependían de factores externos que no siempre propiciaban su funcionamiento; de noche o con el cielo encapotado, el reloj de sol no marcaba la hora, en zonas del norte las clepsidras se congelaban, etc. Parece que entonces los monjes comenzaron a aplicar ciertas técnicas (estudiadas de China, siglo X y Siria, siglo XII) y se comenzaron a construir relojes de piezas mecánicas móviles a finales del siglo XIII (uno de los primeros fue el del abad Richard de Wallingford). Debido a su tamaño y coste, se colocaban frecuentemente sobre los campanarios, para que fueran visibles para todo el mundo. Hay razones para pensar que el invento del reloj mecánico servía a los monjes en sus horas de oración, que frecuentemente hacía perder la noción del tiempo.</p> +<p>El tiempo era algo flexible en la Alta Edad Media, entre las laudes, transcurrían muchas horas en verano, y pocas en invierno. Los instrumentos para medir el tiempo eran imprecisos y poco fiables, pues dependían de factores externos que no siempre propiciaban su funcionamiento; de noche o con el cielo encapotado, el reloj de sol no marcaba la hora, en zonas del norte las clepsidras se congelaban, etc. Parece que entonces los monjes comenzaron a aplicar ciertas técnicas (estudiadas de China, siglo X y Siria, siglo XII) y se comenzaron a construir relojes de piezas mecánicas móviles a finales del siglo XIII (uno de los primeros fue el del abad Richard de Wallingford). Debido a su tamaño y coste, se colocaban frecuentemente sobre los campanarios, para que fueran visibles para todo el mundo. Hay razones para pensar que el invento del reloj mecánico servía a los monjes en sus horas de oración, que frecuentemente hacía perder la noción del tiempo.</p> <p>Es muy posible que en las primeras épocas de aparición de los relojes mecánicos estos se ajustaran mediante el uso de relojes de sol o meridianas para mantener la precisión. Este tipo de reloj utiliza procedimientos mecánicos para marcar el paso del tiempo, distinguiéndose de aquellos que miden el tiempo a partir de un fenómeno natural mensurable. Técnicamente hablando, la maquinaria que está en el interior de un reloj se llama calibre, y es producto del diseño relojero. La parte externa y sus ornamentos (llamada caja) pueden ser considerados más bien un producto de la joyería o estética.</p> -<p>Alfonso X el Sabio dentro de sus obras astronómicas menciona un conjunto de posibilidades de medir el tiempo. En una recopilación sobre los libros sobre relojes habla de los relojes de sol y de las clepsidras, así como relojes elaborados con fuego, mercurio (relogio del argent vivo), etc. Siendo una poderosa fuente de información al respecto. Destacar los ingeniosos diseños de Alī Ibn Khalaf al-Murādī (siglo XI), de الأندلس Al-Ándalus, de relojes de agua y mercurio</p> - - <h1>La primacía del segundo en los relojes electrónicos: cuarzo y atómico</h1> -<p>El segundo (s) es una unidad de tiempo en el Sistema Internacional de Unidades, el Sistema Cegesimal de Unidades y el Sistema Técnico de Unidades.</p> -<p>Como hemos visto, en un inicio el segundo no era más que una fracción de otras medidas, especialmente de una hora. Se le consideraba 1/60 de minutos, o 1/3600 de hora, para los latinos la hora se dividía en 60 fracciones a las que se denominaba pars minuta prima -primera parte pequeña: minuto-, que a su vez se dividían de nuevo en 60 partes llamadas pars minuta secunda -segunda parte pequeña: segundo-. La primacía era la hora, la vigésima cuarta parte de un día solar medio.</p> +<p>Alfonso X el Sabio dentro de sus obras astronómicas menciona un conjunto de posibilidades de medir el tiempo. En una recopilación sobre los libros sobre relojes habla de los relojes de sol y de las clepsidras, así como relojes elaborados con fuego, mercurio (relogio del argent vivo), etc. Siendo una poderosa fuente de información al respecto. Destacar los ingeniosos diseños de Alī Ibn Khalaf al-Murādī (siglo XI), de الأندلس Al-Ándalus, de relojes de agua y mercurio.</p> +<p>Como decíamos, la historia de la relojería es la secuencia de eventos que han ocurrido en torno a los guardatiempos (dispositivos mecánicos capaces de fraccionar, contar y guardar memoria de secuencias en el tiempo). Estos dispositivos han sido creados para proporcionar la hora en situaciones donde los astros no podían verse. Algunos de los dispositivos tienen unos orígenes claros en ciertas técnicas y tecnologías bien datadas, como puede ser el caso de los relojes de arena cuya construcción está ligada al soplado de vidrio. Muchas culturas han tenido curiosidad por medir el tiempo y las fechas del calendario con la simple observación de los fenómenos naturales y astronómicos, este conocimiento les ha proporcionado una prosperidad económica debido en parte a que eran capaces de predecir con precisión el tiempo de las cosechas, las plantaciones y demás actividades agrícolas.</p> +<p>Los métodos de medida del tiempo se fundamentan desde sus comienzos en el sistema sexagesimal (base 60), muy común en el mundo occidental y originarios hace cerca de 4000 años en Mesopotamia y Egipto. El primer calendario, no obstante, pudo haberse creado en el último periodo glacial, por una sociedad de cazadores-recolectores quienes emplearon herramientas tales como palos y huesos para trazar mediante alineamientos de la sombra de los mismos o las apariciones de ciertos astros o como conteo de las fases de la luna o de las estaciones. Se construyen por esta época disposiciones en forma de círculos de piedra, tales como el famoso Stonehenge, que fueron construidos en diferentes partes del mundo, especialmente en la Europa prehistórica y están considerados como uno de los primeros calendarios empleados para predecir las estaciones y los eventos anuales tales como los equinoccios o los solsticios.</p> +<p>El uso de los sistemas horarios ha ido parejo a la historia de la relojería. Los primeros sistemas horarios dividían el día (el arco diurno del sol) en 12 horas, lo que hacía que las horas fuesen más largas en verano, y más cortas en invierno. Esta división del tiempo proporcionó el denominado sistema horario temporario. El sistema de horas itálicas (Horae ab Occasu) y las horas babilónicas (Horae ab Ortu). Las horas canónicas (así como su subdivisión en dos grupos de horas menores y horas mayores) empleadas en las comunidades cristianas, hasta llegar hasta al tiempo medio de Greenwich o GMT.</p> +<p>Como hemos visto, en un inicio el segundo no era más que una fracción de otras medidas, especialmente de una hora. Se le consideraba 1/60 de minutos, o 1/3600 de hora (se le define al segundo (s) como una unidad de tiempo en el Sistema Internacional de Unidades, el Sistema Cegesimal de Unidades y el Sistema Técnico de Unidades), para los latinos la hora se dividía en 60 fracciones a las que se denominaba pars minuta prima -primera parte pequeña: minuto-, que a su vez se dividían de nuevo en 60 partes llamadas pars minuta secunda -segunda parte pequeña: segundo-. La primacía era la hora, la vigésima cuarta parte de un día solar medio.</p> <p>Los relojes siempre se han calibrado para determinar la hora, y a consecuencia calcular los minutos y segundos. El segundo mecánico, que no depende de la medición de la posición de rotación relativa de la Tierra, mantiene un tiempo uniforme llamado tiempo medio, dentro de la precisión que le es intrínseca. Esto significa que cada segundo, minuto y cualquier otra división de tiempo contada por el reloj tendrá la misma duración que cualquier otra división de tiempo idéntica, pero siempre como fracción de minuto y ésta, de hora. El segundo solar mide la posición relativa del sol en el cielo, llamada tiempo aparente, no mantiene un tiempo uniforme. El tiempo guardado por un reloj de sol varía según la época del año, lo que significa que los segundos, los minutos y cualquier otra división del tiempo tienen una duración diferente en distintas épocas del año.</p> <p>No es hasta la llegada de los relojes electrónicos, especialmente el reloj de cuarzo (1920, por Warren Morrison y J. W. Horton en Bell Telephone Laboratories), cuando el segundo adquiere una naturaleza primera sobre la hora y el minuto, siendo base de ésta, calibrando el segundo en base a la vibración constante del cristal de cuarzo al ser excitado con corriente alterna, y a consecuencia calculando los minutos y horas con una precisión sin precedentes. En los relojes electrónicos la exactitud depende de la base de tiempos (electrónica o electromecánica), que puede consistir en un oscilador o en un adaptador que, a partir de una referencia, genera una señal periódica. El divisor de frecuencia es un circuito digital formado por una sucesión de contadores hasta obtener una frecuencia de 1 Hz, que permite mostrar segundos. Si se quiere mostrar décimas, la división se detiene al llegar a los 10 Hz. El tipo de base de tiempos utilizada es tan importante que suele dar nombre al tipo de reloj. En el caso del cuarzo, se sustituye el diapasón por un resonador de cuarzo, habitualmente a 32768 Hz, por ser potencia exacta de dos, lo que simplifica el divisor de frecuencia. el impulso lo genera un cristal de cuarzo que vibra cuando se le aplica una corriente eléctrica. A esto se le denomina efecto piezoeléctrico inverso. La forma del cristal de cuarzo del reloj se suele asemejar a un diapasón. La mayoría de las veces, la frecuencia es de 32.768 Hz, es decir, muchísimo mayor que la de un reloj mecánico. Por eso los relojes de cuarzo son considerablemente más precisos. Un circuito divide la frecuencia entre dos hasta que se alcanzan intervalos de un segundo. Este es el motivo por el que el segundero se mueve una vez por segundo.</p> <p>Un ejemplo práctico del uso de esta clase de relojes es el empleado en real-time clock o RTD, siendo el reloj del ordenador, incluido en un circuito integrado, que mantiene la hora actual. La mayoría de ellos usan un oscilador de cristal, y casi siempre, cuarzo, ya que mantienen la frecuencia del oscilador en 32.768kHz, ó 2<sup>15</sup> ciclos por segundo, que es un ratio muy práctico para usar con circuitos de contadores binarios simples. La baja frecuencia ahorra energía, mientras permanece por encima del rango de audición humana. El diapasón de cuarzo de estos cristales no cambia mucho de tamaño debido a la temperatura, por lo que las frecuentes altas temperaturas del ordenador no cambian mucho su frecuencia. Algunos RTC utilizan un resonador micromecánico en el chip de silicio del RTC, lo que reduce el tamaño y el costo de un RTC al reducir el número de piezas. Los resonadores micromecánicos son mucho más sensibles a la temperatura que los resonadores de cuarzo. Entonces, estos compensan los cambios de temperatura usando un termómetro electrónico y lógica electrónica. Además, los RTC a menudo tienen una fuente de alimentación alternativa, por lo que pueden seguir midiendo el tiempo mientras la fuente de alimentación principal está apagada o no está disponible.</p> <p>No hay que confundir los RTC con los relojes hardware (clock signal o clock), que sólo son señales binarias, que sirven para coordinar las acciones de varios circuitos, en especial para la sincronización de biestables en sistemas digitales complejos, y no cuentan el tiempo en unidades humanas.</p> <p>Esto ha sido ampliamente mejorado con la aparición del reloj atómico, que se basan en incluir en el lazo de realimentación una cavidad con moléculas de la sustancia adecuada, de manera que se excite la resonancia de alguno de sus átomos, siendo el segundo atómico es la duración de 9.192.631.770 oscilaciones de la radiación emitida en la transición entre los dos niveles hiperfinos del estado fundamental del isótopo 133 del átomo de cesio (Cs), a una temperatura de 0K. Debido a que la rotación de la Tierra varía y también se ralentiza ligeramente, se agrega periódicamente un segundo intercalar a la hora del reloj para mantener sincronización.</p> <p>Esto ha cambiado la definición estándar de tiempo, que ya no se basa en la rotación de la Tierra alrededor del Sol, sino en el tiempo atómico, donde prima el segundo. Así, los submúltiplos y múltiplos del segundo serían:</p> - -<pre><code>10<sup>-1</sup>s ds décima de segundo 10<sup>1</sup>s das decasegundo -10<sup>-2</sup>s cs centisegundo 10<sup>2</sup>s hs hectosegundo -10<sup>-3</sup>s ms milisegundo 10<sup>3</sup>s ks kilosegundo -10<sup>-6</sup>s µs microsegundo 10<sup>6</sup>s Ms megasegundo -10<sup>-9</sup>s ns nanosegundo 10<sup>9</sup>s Gs gigasegundo -10<sup>-12</sup>s ps picosegundo 10<sup>12</sup>s Ts terasegundo -10<sup>-15</sup>s fs femtosegundo 10<sup>15</sup>s Ps petasegundo -10<sup>-18</sup>s as attosegundo 10<sup>18</sup>s Es exasegundo -10<sup>-21</sup>s zp zeptosegundo 10<sup>21</sup>s Zs zettasegundo -10<sup>-24</sup>s ys yoctosegundo 10<sup>24</sup>s Ys yottasegundo</code></pre> -<p>Así, el uso del segundo y sus múltiplos permite hacer una simplificación matemática al cómputo de tiempo, especialmente en su uso por la computación y la electrónica, ya que es posible, como hemos visto, aplicar estos múltiplos para obtener relojes precisos y monitorear las señales de elementos en el tiempo, pudiendo calcular cronogramas. Así, el segundo se ha convertido en el factor base del cómputo del tiempo moderno, pues a la máquina, le da igual el giro de la tierra alrededor del sol o la rotación.</p> - +<pre>10<sup>-1</sup>s, ds, décima de segundo 10<sup>1</sup>s, das, decasegundo +10<sup>-2</sup>s, cs, centisegundo 10<sup>2</sup>s, hs, hectosegundo +10<sup>-3</sup>s, ms, milisegundo 10<sup>3</sup>s, ks, kilosegundo +10<sup>-6</sup>s, µs, microsegundo 10<sup>6</sup>s, Ms, megasegundo +10<sup>-9</sup>s, ns, nanosegundo 10<sup>9</sup>s, Gs, gigasegundo +10<sup>-12</sup>s, ps, picosegundo 10<sup>12</sup>s, Ts, terasegundo +10<sup>-15</sup>s, fs, femtosegundo 10<sup>15</sup>s, Ps, petasegundo +10<sup>-18</sup>s, as, attosegundo 10<sup>18</sup>s, Es, exasegundo +10<sup>-21</sup>s, zp, zeptosegundo 10<sup>21</sup>s, Zs, zettasegundo +10<sup>-24</sup>s, ys, yoctosegundo 10<sup>24</sup>s, Ys, yottasegundo</pre> +<p>Así, el uso del segundo y sus múltiplos permite hacer una simplificación matemática al cómputo de tiempo, especialmente en su uso por la computación y la electrónica, ya que es posible, como hemos visto, aplicar estos múltiplos para obtener relojes precisos y monitorear las señales de elementos en el tiempo, pudiendo calcular cronogramas. Así, el segundo se ha convertido en el factor base del cómputo del tiempo moderno, pues a la máquina, le da igual el giro de la tierra alrededor del sol o la rotación. Así, el segundo es la primacía del cómputo del tiempo.</p> </body> </html> \ No newline at end of file diff --git a/siervos/index.html b/siervos/index.html @@ -3,19 +3,18 @@ <head> <meta http-equiv="Content-Type" content="text/html; charset=UTF-8" /> <meta name="viewport" content="width=device-width, initial-scale=1" /> -<title>Siervos (2020), de Ivan Ostrochovský</title> +<title>Siervos (2020) de Ivan Ostrochovský</title> <link rel="icon" type="image/png" href="/favicon.png" /> <link rel="stylesheet" type="text/css" href="../article.css" /> </head> <body> <header> -<p class="title">Siervos (2020), de Ivan Ostrochovský</p> +<p class="title">Siervos (2020) de Ivan Ostrochovský</p> <p class="date">18 de noviembre de 2021 • fjbalon</p> </header> -<p>La jerarquía eclesiástica, congregados en Pacem In Terris, se someten al Estado y traicionan al Papa, la Doctrina y el Magisterio. Sin embargo, en el clero existe una resistencia, una oposición que intercambia clandestinamente mensajes de Occidente, que importan libros prohibidos (en su mayoría católicos) y que ordenan sacerdotes sin el control del Estado.</p> +<p>Seré breve: La jerarquía eclesiástica, congregados en Pacem In Terris, se someten al Estado y traicionan al Papa, la Doctrina y el Magisterio. Sin embargo, en el clero existe una resistencia, una oposición que intercambia clandestinamente mensajes de Occidente, que importan libros prohibidos (en su mayoría católicos) y que ordenan sacerdotes sin el control del Estado.</p> <p>Es bajo esta premisa que se desarrolla, en un ambiente sobrio, frío y silencioso, una atmósfera asfixiante. A pesar de ser una película corta, el tiempo se dilata entre escenas, sugiere y no enseña. La fotografía es perfecta, esculpida en blanco y negro y en un claustrofóbico 4:3. El minismalismo y la sobriedad de cada imagen son impecables, y acompañadas de un diálogo escueto, pero docto. Una obra maestra de terror sugerente.</p> <p>Con tintes de cine negro, somete al espectador a un espionaje y vigilancia constante, que empequeñecen el poder material bajo el dominio del régimen comunista. La ambigüedad de cada personaje favorece el ambiente de desconfianza y sospecha, donde incluso el sacerdote más bondadoso cae ante el peso del Estado y rompe el secreto de confesión.</p> <p>El seminario nos transporta a esa Iglesia clandestina que, en los tiempos modernos, vuelve a la clandestinidad y a las catacumbas. Una persecución sangrienta, pero también silenciosa e invisible. Como en «La Misión», se explora implícitamente el problema de la obediencia y la autoridad, la construcción de un orden temporal justo y la persecución. La obra es estética y teológica, aunque siendo puntilloso, echo en falta Sacramento y oración, sin los cuales los protagonistas se pueden tornar algo superficiales.</p> - </body> </html>