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Author: fjbalon <fbalon@templier.es>
Date:   Sat,  6 Jun 2026 01:43:16 +0200

Añadida entrada sobre tomás de aquino

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Aaquino/index.html | 84+++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++
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diff --git a/aquino/index.html b/aquino/index.html @@ -0,0 +1,83 @@ +<!DOCTYPE html> +<html> +<head> +<meta http-equiv="Content-Type" content="text/html; charset=UTF-8" /> +<meta name="viewport" content="width=device-width, initial-scale=1" /> +<title>De las cinco vías de Tomás de Aquino</title> +<link rel="icon" type="image/png" href="/favicon.png" /> +<link rel="stylesheet" type="text/css" href="../article.css" /> +</head> +<body> +<header> +<p class="title">De las cinco vías de Tomás de Aquino</p> +<p class="date">29 de marzo de 2016 • fjbalon</p> +</header> +<p>Tiempo llevo analizando y contemplando, si ese verbo puede ser usado al respecto, la gigantesca obra de Tomás de Aquino. Y tiempo llevo comprobando, casi experimentalmente, que el vulgo no conoce realmente su obra más que resúmenes y apéndices existentes en las clases y los libros de filosofía. La nula profundización en el santo medieval no hace sino acrecentar la sospecha y reducir, a menudo absurdamente, todo su pensamiento. Es llamativo, pues pocos han arrojado tanta luz filosófica y teológica, que tan pocos han comprendido. No me las doy, Dios me libre, de conocedor del pensamiento tomista en su totalidad, sino simplemente un mero lector. Si bien las cinco vías propuestas por Tomás son y han sido mal explicadas, malinterpretadas, leídas y analizadas desde errores de fundamento, etc; lo único que ha logrado es dar una imagen equivocada, ya no sólo de dichas proposiciones tomistas, sino de arrojar desconocimiento de toda su metafísica.</p> +<p>Primero, el lector debe comprender que para Tomás, las cinco vías no se trataban de una obra apologética, sino sirven como manual introductorio para principiantes en filosofía, por lo que da por supuesto que los términos empleados ya eran conocidos y estaban familiarizados con ellos. Las vías tampoco querían servir para convencer al escéptico, ni para demostrar si quiera la existencia de Dios. Tampoco son una justificación detallada de las premisas de su pensamiento; porque las vías parten de la visión y el convencimiento previo de la existencia de Dios, y segundo, porque son esbozos de su pensamiento, no una formulación definitiva y acabada. Las cinco vías no son autónomas: no pueden comprenderse sin su contexto dentro de la propia Summa, ni sin el conjunto del pensamiento tomista.</p> +<p>En definitiva, las vías son resúmenes, por lo que el santo presupone algunos conceptos que pretendo contextualizar para que sean más comprensibles, como:</p> +<h2>Del Principio de razón suficiente</h2> +<p>Uno de los presupuestos filosóficos básicos en las vías es el principio de razón suficiente, que busca la explicación última de un fenómeno que comparece en la experiencia, lo que presupone que debe haber una explicación a éste. Es decir, un hecho bruto no puede carecer de razón de su existencia.</p> +<h2>De la justificación de los atributos de Dios</h2> +<p>Por otro lado, la conclusión de la identificación de la primera causa de cada una de ellas en Dios, es objeto de crítica por parte de muchos lectores, que ven injustificada tal identificación con Dios, siendo Éste omnipotente, omnisciente, inteligente, inmaterial... De hecho, dentro de la lógica de las vías, ¿por qué no podría haber más de un motor inmóvil? como así lo defendía Aristóteles ¿por qué no podría ser un ser impersonal? ¿un fenómeno físico desconocido?. Entonces, el lector debe comprender que las vías continúan desarrollándose en las siguientes veinticinco cuestiones, más de trescientas páginas a doble columna en las que el santo desgrana y deduce lógicamente cada uno de los atributos que dicha causa debe tener, que coincide, evidentemente, con aquello que todos llaman Dios y sus atributos. Como decíamos anteriormente, las vías son sólo resúmenes que no pueden ser estudiadas de forma autónoma, hacerlo es ignorante, o deshonesto.</p> +<p>Dicho esto, me parece oportuno hacer un pequeño análisis de las vías, desde este marco de pensamiento:</p> +<h1>Estructura de las cinco vías</h1> +<p>Habiendo introducido brevemente el pensamiento del Aquinate, el lector deberá comprender que las 5 vías siguen una estructura similar; es más, la estructura es base para su estudio, pues no se le debe conceder al número de vías una importancia crucial. El propio Tomás, en su <i>Summa Contra Gentiles</i>, reduce las vías a cuatro, y en su <i>Compendium Theologiæ</i> a una sola.</p> +<p>Así, todas las vías siguen la estructura de:</p> +<h2>1. Efecto observable en la Naturaleza</h2> +<p>Así, todas las vías inician con un punto de partida empírico, algo que se descubre simplemente observando a la Naturaleza. En esencia, este punto de partida es siempre elmismo: el ente sensible, compuesto de potencia y acto, objeto propio del entendimiento. Formalmente, el punto de partida de cada una de las vías es distinto, caad una toma al ser finito bajo una modalidad específcamente diversa.</p> +<p>Tomás parte siempre de un dato conocido empíricamente porque considera que sólo de una existencia real dada puede deducirse una existencia no dada empíricamente. Éste es el motivo por el cual rechaza el <i>Argumento ontológico anselmiano</i>, que salta de la idea de Dios a la afirmación de su existencia.</p> +<h2>2. Principio de causalidad</h2> +<p>La aplicación del Principio de causalidad es esencial con el fin de buscar la causa que dé razón de la existencia del efecto observado. Partiendo de la experiencia, esto le permite al santo remontarse más allá de ella. Es más, sin la aplicación de este principio las vías se tornarían intransitables. El paso del efecto a la causa es crucial.</p> +<h2>3. Imposibilidad de una regresión al infinito</h2> +<p>Si la causa a la que se ha accedido en el segundo paso no tiene en sí la razón de su existencia, deberemos remontarnos entonces a su causa.</p> +<p>Otro punto a tener en cuenta también es que Tomás de Aquino presupone que es imposible un regreso infinito ¿por qué debe haber una primera causa? ¿no puede el universo ser eterno? se preguntará el lector. Pues bien, esta es -con diferencia- la objeción más malinterpretada actualmente: primero, indicando que Tomás defiende injustificadamente que sea imposible, y en segundo término, que bien podría ser que el universo sea eterno sin primera causa. Si bien, de nuevo, Tomás no justifica su premisa en las vías -por lo que ya venimos diciendo de la naturaleza de las vías-, esto ya lo ha tratado anteriormente y lo obvia.</p> +<p>Lo más llamativo llega cuando conocemos que Tomás, de hecho, estaba de acuerdo con la eternidad del universo (<i>aeternitate mundi</i>). No es extraño, pues así lo defendía Aristóteles. Tomás no creía que fuera posible demostrar filosóficamente que el universo tuviera un comienzo, siendo detractor del <i>argumento cosmológico Kalām</i>, defendido por su amigo San Buenaventura.</p> +<p>Quizá esto sea confuso para muchos, pues el medieval no veía en Dios la primera causa en el pasado, en la línea temporal, sino en el presente. Es una distinción que en la era actual se pasa por alto, pero que no pasaría por alto por el promedio medieval, donde dicha distinción es base, siendo los tipos de series causales:</p> +<ul> +<li><i>Per accidents</i>; siendo ésta accidentalmente ordenada, horizontal y lineal. <p>En ella, la actividad causal de los miembros posteriores no depende esencialmente de los miembros anteriores: cada miembro de la serie tiene el poder causal intrínsecamente, y por lo tanto puede actuar en independencia a los demás. Véase una sucesión abuelo, padre, hijo, nieto... El poder generativo de cada miembro es independiente de los miembros anteriores; siguiendo con el ejemplo, no necesito de la presencia de mi padre y mi abuelo para generar un hijo, no necesito si quiera que estén vivos. Puesto que el poder de engendrar es intrínseco.</p></li> +<li><i>Per se</i>; siendo ésta esencialmente ordenada, jerárquica y vertical. <p>En ella, sus miembros no se extienden atrás en el pasado, sino que existen y actúan simultáneamente aquí y ahora. Por ejemplo, una hoja está sujeta por una rama, y ésta a un árbol, y el árbol a la tierra. En este caso, los miembros posteriores dependen de los anteriores, si éstos desaparecieran, los posteriores no podrían seguir produciendo su efecto. La causa está sostenida sucesivamente y derivando el poder causal.</p><p>Si en una serie así, los miembros posteriores sólo pueden producir aquí y ahora el efecto, porque derivan el poder para ello de los miembros anteriores; entonces, ni la serie ni el efecto podrían existir si no hubiera, aquí y ahora, un miembro que sostuviera el poder causal intrínseco, no derivado, incorporado y por esencia; y sin tener que derivarlo de ningún otro. Así, una serie causal jerárquica sin un primer miembro sería absurdo; han de tener por necesidad un primer miembro.</p></li> +</ul> +<p>Por lo tanto, cuando Santo Tomás deduce que es imposible una regresión al infinito, siempre se refiere a una serie causal <i>per se</i>, jerárquica; y nunca a una <i>per accidents</i> o lineal. La primera causa a la que Tomás quiere llegar no está en un punto remoto del tiempo pasado, sino que es y está aquí y ahora sosteniendo en el Ser a todo lo demás, sin necesidad de derivar su propia existencia de ninguna otra cosa. La llama primera, pero no por temporal (donde sucesivamente le seguirían la segunda, tercera, cuarta...), sino porque todas las causas siguientes son segundas.</p> +<p>Como conclusión, el plano en el que se mueve la reflexión, y por tanto el plano en el que se aplica aquí el Principio de Causalidad, es el metafísico y no el físico.</p> +<h2>4. Existencia de una causa primera</h2> +<p>Cada una de las vías concluye afirmando la existencia de la causa primera del efecto tomado como punto de partida, siendo una sucesión -como decíamos antes- de causas segundas.</p> +<h1>Breve desarrollo de las vías</h1> +<h2>I. Vía del movimiento</h2> +<cita> +<p>«La primera y más clara es la que se deduce del movimiento. Pues es cierto, y lo perciben los sentidos, que en este mundo hay movimiento. Y todo lo que se mueve es movido por otro. De hecho, nada se mueve a no ser que en cuanto potencia esté orientado a aquello para lo que se mueve. Por su parte, quien mueve está en acto. Pues mover no es más que pasar de la potencia al acto. La potencia no puede pasar a acto más que por quien está en acto. Ejemplo: el fuego, en acto caliente, hace que la madera, en potencia caliente, pase a caliente en acto. De este modo la mueve y cambia. Pero no es posible que una cosa sea lo mismo simultáneamente en potencia y en acto; sólo lo puede ser respecto a algo distinto. Ejemplo: Lo que es caliente en acto, no puede ser al mismo tiempo caliente en potencia, pero sí puede ser en potencia frío. Igualmente, es imposible que algo mueva y sea movido al mismo tiempo, o que se mueva a sí mismo. Todo lo que se mueve necesita ser movido por otro. Pero si lo que es movido por otro se mueve, necesita ser movido por otro, y éste por otro. Este proceder no se puede llevar indefinidamente, porque no se llegaría al primero que mueve, y así no habría motor alguno pues los motores intermedios no mueven más que por ser movidos por el primer motor. Ejemplo: Un bastón no mueve nada si no es movido por la mano. Por lo tanto, es necesario llegar a aquel primer motor al que nadie mueve. En éste, todos reconocen a Dios.»</p> +<p>Tomás de Aquino, <i>Summa Theologiae I, q. 2, a. 3</i></p> +</cita> +<p>En el mundo las cosas que se mueven (hecho de experiencia) y todo lo que se mueve es movido por otro (causalidad), siendo que la refresión infinita es imposible, tiene que haber al menos un motor inmóvil que se mueva sin ser movido por otro.</p> +<p>Evidentemente, no hablamos del movimiento local y físico sino al <i>motus</i> del léxico aristotélico, que es sinónimo de cambio. El cambio, en el análisis de Aristóteles, es el paso de la potencia al acto. Así podríamos reformularlo con lenguaje más moderno -y menos rico- en que todo lo que pasa de la potencia al acto es actualizado por algo que ya está en acto, como es imposible la regresión al infinito, debe haber un actualizador puramente actual.</p> +<p>Incluso si negáramos el cambio en la realidad, estaríamos obligados a reconocer racionalmente que sí lo hay con respecto a nuestros estados mentales, por lo que es un punto de partida bastante sólido.</p> +<h2>II. Vía de la causa eficiente</h2> +<cita> +<p>«La segunda es la que se deduce de la causa eficiente. Pues nos encontramos que en el mundo sensible hay un orden de causas eficientes. Sin embargo, no encontramos, ni es posible, que algo sea causa eficiente de sí mismo, pues sería anterior a sí mismo, cosa imposible. En las causas eficientes no es posible proceder indefinidamente porque en todas las causas eficientes hay orden: la primera es causa de la intermedia; y ésta, sea una o múltiple, lo es de la última. Puesto que, si se quita la causa, desaparece el efecto, si en el orden de las causas eficientes no existiera la primera, no se daría tampoco ni la última ni la intermedia. Si en las causas eficientes llevásemos hasta el infinito este proceder, no existiría la primera causa eficiente; en consecuencia no habría efecto último ni causa intermedia; y esto es absolutamente falso. Por lo tanto, es necesario admitir una causa eficiente primera. Todos la llaman Dios.»</p> +<p>Tomás de Aquino, <i>Summa Theologiae I, q. 2, a. 3</i></p> +</cita> +<p>Encontramos en el mundo causas eficientes subordinadas (hecho de experiencia) y nada es causa de sí mismo (causalidad), puesto que no es posible una regresión infinita de causas, tiene que haber una causa incausada. Por ejemplo, la existencia de la materia es causa de la existencia de sus moléculas, y éstas son causas de la existencia del átomo, y éste... Finalmente debe haber una causa incausada, un primer miembro causal que exista por sí mismo, sin ser causado.</p> +<h2>III. Vía de la contingencia o del ser necesario</h2> +<cita> +<p>«La tercera es la que se deduce a partir de lo posible y de lo necesario. Y dice: Encontramos que las cosas pueden existir o no existir, pues pueden ser producidas o destruidas, y consecuentemente es posible que existan o que no existan. Es imposible que las cosas sometidas a tal posibilidad existan siempre, pues lo que lleva en sí mismo la posibilidad de no existir, en un tiempo no existió. Si, pues, todas las cosas llevan en sí mismas la posibilidad de no existir, hubo un tiempo en que nada existió. Pero si esto es verdad, tampoco ahora existiría nada, puesto que lo que no existe no empieza a existir más que por algo que ya existe. Si, pues, nada existía, es imposible que algo empezara a existir; en consecuencia, nada existiría; y esto es absolutamente falso. Luego no todos los seres son sólo posibilidad; sino que es preciso algún ser necesario. Todo ser necesario encuentra su necesidad en otro, o no la tiene. Por otra parte, no es posible que en los seres necesarios se busque la causa de su necesidad llevando este proceder indefinidamente, como quedó probado al tratar las causas eficientes (núm. 2). Por lo tanto, es preciso admitir algo que sea absolutamente necesario, cuya causa de su necesidad no esté en otro, sino que él sea causa de la necesidad de los demás. Todos le dicen Dios.»</p> +<p>Tomás de Aquino, <i>Summa Theologiae I, q. 2, a. 3</i></p> +</cita> +<p>Encontramos que pueden ser o no ser, seres que se generan y se corrompen. Se suele usar el término contingente, que significa que en el mundo hay seres no permamentes, tienen una tendencia intrínseca a dejar de ser (hecho de experiencia). Todo lo que es capaz de no ser, en algún momento, es (causalidad). Si no es posible una regresión infinita, en algún momento no sería nada (lo lógico es que no fuera nada, porque lo que no existe no empieza a existir más que en virtud de lo que ya existe) debe haber un ser necesario no transitorio, un ser que no pueda no ser.</p> +<p>Recordemos que en el pensamiento tomista el universo puede ser eterno, por lo que el universo podría no ser transitorio. Dicho esto, probar la existencia de un ser necesario no es equivalente de por sí a probar la existencia de Dios para Tomás, por lo que continúa con que un ser necesario o bien tiene la razón de su existencia en sí mismo, o bien la recibe de otro; no puede haber una regresión infinita y jerárquica de seres necesitados por otro, por lo que debe haber un ser necesario por sí mismo.</p> +<p>La preposición de que si todos los seres fueran capaces de no ser, alguna vez no habría nada en la realidad, es controvertida. Pues algunos ven en ella una falacia de composición. Para evitarlo, algunos comentaristas sugieren que la preposición de Tomás asume un tiempo infinito; pues, si fuera posible que todos los seres transitorios dejen de ser, dado un tiempo infinito en el que se dan todas las posibilidades, también se daría aquella en algún momento. Y si alguna vez no hubiera nada, no puede venir algo de la nada, pues la nada, nada genera. Por lo que concluye con que es necesario un ser necesario por sí mismo.</p> +<p>Otros esquivan dicha problemática acudiendo a la <i>Summa contra gentiles</i>, donde el santo desarrolla el principio de causalidad sobre los seres contingentes, siendo que: encontramos en el mundo seres que pueden ser o no ser, que se generan y se corrompen (hecho de experiencia). Todo lo que puede ser o no ser, si es, tiene una causa (causalidad). De suyo, un ser posible está abierto tanto a ser como a no ser, por lo tanto, si existe, tiene que haber alguna otra cosa que de cuenta de su existencia, debe tener una causa. Es imposible una regresión infinita de causas, ergo tiene que haber un ser necesario que no pueda no ser.</p> +<h2>IV. Vía de los grados de perfección</h2> +<cita> +<p>«La cuarta vía se toma de los grados que se encuentran en las cosas. Pues se encuentra en las cosas algo más y menos bueno, y verdadero, y noble, y así otras cosas semejantes. Pero este más y este menos se dice de las cosas en cuanto que se aproximan más o menos a lo máximo. Así, caliente se dice de aquello que se aproxima más al máximo calor. Hay algo, por tanto, que es verísimo y óptimo y nobilísimo; y, en consecuencia, es el máximo ser; pues las cosas que son máximamente verdaderas, son máximamente seres, como se dice en II Metaphys.. Pero lo que es máximamente tal en algún género es la causa de todas las cosas que son de ese género, como el fuego, que es el máximo calor, es causa de todos los calores, como se explica en el mismo libro —, del mismo modo hay algo que en todos los seres es causa de su ser, de su bondad, de cualquier otra perfección, y a éste le llamamos Dios.»</p> +<p>Tomás de Aquino, <i>Summa Theologiae I, q. 2, a. 3</i></p> +</cita> +<p>Encontramos en las cosas perfecciones puras trascendentales (lo bueno, verdadero, noble...) realizadas en distintos grados (hecho de experiencia), como que un ser humano es más perfecto que un animal, y éste que una planta, y ésta que una roca... Ninguna perfección que pertenezca a la esencia de una cosa puede tenerse de modo limitada (causalidad). Puesto que es imposible una regresión infinita tiene que existir un ser máximamente perfecto, que posea estas perfecciones por su propia esencia y no por causa de otro.</p> +<p>Quizá esta sea la vía más compleja, que presupone doctrina de los trascendentales y cierta idea de la participación, que no son objeto de análisis en este escrito.</p> +<h2>V. Vía de la finalidad o de la teleología</h2> +<cita> +<p>«La quinta se deduce a partir del ordenamiento de las cosas. Pues vemos que hay cosas que no tienen conocimiento, como son los cuerpos naturales, y que obran por un fin. Esto se puede comprobar observando cómo siempre o a menudo obran igual para conseguir lo mejor. De donde se deduce que, para alcanzar su objetivo, no obran al azar, sino intencionadamente. Las cosas que no tienen conocimiento no tienden al fin sin ser dirigidas por alguien con conocimiento e inteligencia, como la flecha por el arquero. Por lo tanto, hay alguien inteligente por el que todas las cosas son dirigidas al fin. Le llamamos Dios.»</p> +<p>Tomás de Aquino, <i>Summa Theologiae I, q. 2, a. 3</i></p> +</cita> +<p>A menudo se confunde esta vía con el argumento del diseño inteligente, que parte de la complejidad de los seres vivos para argumentar que debe haber una inteligencia superior que los ha diseñado; y entonces se apela a la teoría de la evolución para refutarlo. Sin embargo, esta vía ni parte de la complejidad, ni parte de los seres vivos, ni tiene relación alguna ni sería afectada por la teoría de la evolución. Esto es debido a que la premisa es la causa final aristotélica -que no se aplica a los seres vivos sino a nivel general y universal-, para el filósofo el Principio de finalidad -todo agente obra por un fin- es un principio metafísico universal y vigente para toda la realidad natural.</p> +<p>La ordenación a un fin es intrínseca de cada ser, un electrón tiene una inclinación <i>per se</i> a ser un electrón y no un protón.</p> +</body> +</html> +\ No newline at end of file