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Author: fjbalon <fbalon@templier.es>
Date: Mon, 6 Jul 2026 14:16:28 +0200
Añadido artículo de daemons, corregida errata en mishima y subido borrador de la raza
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+<title>De daimones, daemons y demonios</title>
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+<p class="title">De daimones, daemons y demonios</p>
+<p class="date">6 de agosto de 2025 • fjbalon</p>
+</header>
+<p>Los daimones, en griego δαίμων, en latin daemon; significa algo así como dios, divino, poder... Es un concepto algo vago para nosotros, ya que en la mitología y la religión griega antigua su significado era diverso según el contexto. Desde luego, es algo sobrenatural, por ejemplo el neoplatónico Jámblico distinguía entre dioses, démones, héroes y hombres en <i>De vita pythagorica</i>.</p>
+<p>En los textos homéricos habitualmente eran una divinidad indeterminada, el término es amenudo empleado por sus personajes cuando no sabía qué deidad era el agente de un acontecimiento. Pareciera que <span class="subrayado"><i>theos</i> se refiere al ser del dios</span>, mientras que <span class="subrayado">demon enfatiza su operación, su hacer</span>.</p>
+<p>Hesíodo fue el primero en referir a los démones como deidades menores, en <i>Trabajos y días</i>:</p>
+<cita><p>«Pero después de que la tierra cubrió a esta generación, por voluntad de Zeus, <span class="subrayado">ellos son daimones puros que habitan sobre la tierra, nobles, guardianes de los mortales</span>. Vigilan los juicios y las obras crueles, envueltos en niebla, recorriendo toda la tierra, dispensadores de riqueza.»</p><p></p></cita>
+<p>Platón los definió, en <i>El Banquete</i> como servidores entre lo divino y lo mortal, comunicadores de ambos reinos:</p>
+<cita><p>«Lo daimónico está entre lo divino y lo mortal [...]. <span class="subrayado">Interpreta y transporta a los dioses las cosas de los hombres, y a los hombres las cosas de los dioses</span>: las súplicas y sacrificios de abajo, y las órdenes y recompensas de arriba. Al llenar el espacio entre ambos, une el todo consigo mismo.»</p><p></p></cita>
+<p>También eran concebidos, siguiendo a Platón, como servidores y guías de los hombres a lo largo de su vida, incluso <span class="subrayado">en el momento de la muerte, les conducirían hacia el Hades</span>.</p>
+<p>Lo daimónico mantuvo un carácter neutral en toda la antiguedad clásica, si bien el primero que pretendió moralizarlo fue Jenócrates, discípulo de platón: los daimones podrían producir, <span class="subrayado">sea <i>agathodaímōn</i> o <i>kakodaímōn</i></span>, bien y felicidad o mal e impureza, respectivamente. Quizá fue influencia posterior para el cristianismo primitivo, que haría suyo el término griego para referirse a los ángeles caídos, probablemente por ciertas similitudes en cuanto su actividad y operación.</p>
+<p>Ya en 1867, el físico Maxwell recuperó el concepto de daemon en un experimento mental de termodinámica que se haría famoso: imaginó un ser invisible capaz de distinguir moléculas individuales, controlaría una trampilla entre dos cámaras de gas y sólo dejaría pasar las moléculas más rápidas (calientes) hacia un lado y las más lentas (frías) hacia el otro. La idea sería crear una diferencia de temperatura de forma espontánea, ordenando el caos molecular sin gasto energético. El físico eligió deliberadamente el término daemon, en su grafía latina, por su connotación original griega de <span class="subrayado">inteligencia sutil e invisible que opera en segundo plano</span>; existe posibilidad que también lo hiciera influido por Goethe.</p>
+<p>Y en 1963 los programadores del MIT adoptaron el término de Maxwell para una serie de procesos que trabajaban en segundo plano realizando tareas repetitivas, como indexar archivos o gestionar funciones de memoria; para el proyecto MAC (<i>Machine-Aided Cognition</i>, <i>Cognición Asistida por Máquina</i> y <i>Multiple Access Computer</i>, <i>Computadora de Acceso Múltiple</i>), financiado por ARPA. Por cierto, este proyecto dio origen al famoso sistema operativo Multics, que influyó directamente en la creación de Unix.</p>
+<p>En una forma computacional más precisa, el daemon sería un <b>software autónomo</b> (se ejecuta sin interfaz de usuario), <b>persistente</b> (funcionan sin supervisión mientras el sistema esté activo) <b>e invisible</b>. Por convención, en Unix y Linux se añade una terminación d a los daemons, como sshd, httpd o crond.</p>
+<p>En castellano se ha traducido el término daemon directamente a demonio, por eso podemos referirnos en Linux a «matar demonios»; si bien no es algo realmente preciso. La etimología de demonio sí viene directamente de los demones griegos, si bien en inglés diferencia daemon, griego o informático; con demon, ahora sí, demonio.</p>
+<p>Pero como digo, no es absolutamente preciso pero sí muy relacionado, y no seré yo quien deje usar un término así para los sistemas operativos y sistemas computacionales avanzados, dando una profundidad verdaderamente interesante y una conexión que hace de los antiguos daimones de los clásicos, con los nuevos daemons: servidores entre los dioses y los hombres, entre el procesador y el usuario, entre la máquina y el humano.</p>
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diff --git a/index.html b/index.html
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<p class="info">12 de diciembre de 2025 · fjbalon</p><p>Como usuario de Slackware, he usado alguna vez scripts de SlackBuild para crear un paquete de software que pueda ser instalado fácil y limpiamente, y eliminado más tarde si es necesario con la misma...</p>
</a>
+<a href="./daemons/" class="article">
+ <p class="title">De daimones, daemons y demonios</p>
+ <p class="info">6 de agosto de 2025 · fjbalon</p><p>Los daimones, en griego δαίμων, en latin daemon; significa algo así como dios, divino, poder... Es un concepto algo vago para nosotros, ya que en la mitología y la religión griega antigua su ...</p>
+</a>
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<a href="./selinux/" class="article">
<p class="title">Mi primer SELinux denial</p>
<p class="info">15 de mayo de 2025 · fjbalon</p><p>Os pongo en contexto. Un Rocky 9.5 (derivado de RHEL, para quien no lo conozca) que he empezado a administrar, sirve un servidor Apache (httpd). He importado una configuración propia en forma de fich...</p>
diff --git a/raza/index.html b/raza/index.html
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+<!DOCTYPE html>
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+<meta http-equiv="Content-Type" content="text/html; charset=UTF-8" />
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+<title>Consideraciones católicas sobre «el verdadero, propio y sano racismo»</title>
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+<header>
+<p class="title">Consideraciones católicas sobre «el verdadero, propio y sano racismo»</p>
+<p class="date">11 de abril de 2019 • fjbalon</p>
+</header>
+<p></p>
+
+Arzobispo Conrad Gröber
+
+<cita><p>«Puesto que cada nación tiene la responsabilidad de su propia existencia feliz y el recibir sangre completamente extranjera de una nacionalidad <span class="subrayado">históricamente probada supone siempre un riesgo, ninguna nación puede negarse el derecho a preservar su anterior estado racial intacto y a proveer salvaguardias para este fin</span>. La religión cristiana sólo exige que los medios empleados no violen los preceptos morales y la justicia natural.</p>
+<p>La legislación racial del presente sólo puede significar, por tanto, que la raza autóctona y la cultura autóctona deben ser protegidas de la degeneración y cultivadas. <span class="subrayado">Si un pueblo quiere preservar su singularidad, los hijos e hijas sanos por herencia de familias nativas deben casarse con familias similares y evitar matrimonios con personas de otras razas</span> en el sentido antes indicado.</p>
+<p>...</p>
+<p>Debe añadirse aquí que, desde el punto de vista del cristianismo, la investigación racial científicamente fundada y el cuidado racial sólo deben ser bienvenidos. <span class="subrayado">Todos estarán de acuerdo en que el amor hacia el propio pueblo nunca debe tener efecto en el odio hacia pueblos compuestos de manera diferente</span>. Odiamos el pecado, pero no a las personas que son racialmente diferentes de nosotros. Además, nadie creerá que la mera composición rimbombante exime a uno del deber moral de educarse perseverantemente para cultivar su alma. En este sentido, un cristiano valorará los medios de la gracia por encima de todo lo demás.
+</p>
+<p>...</p>
+<p>Un estudio racial y el cuidado racial, que elevarían a la raza misma al más alto valor como punto de vista del mundo y de la vida y que por lo tanto se verían tentados a atacar al cristianismo mismo, estarían en un camino fatalmente equivocado. <span class="subrayado">Porque la raza y el cristianismo no son opuestos, sino órdenes diferentes que se complementan mutuamente</span>. La raza es algo dado por la naturaleza a cada individuo. El cristianismo es una revelación sobrenatural para todos los pueblos. De ambos órdenes, armoniosamente conectados entre sí, surge el perfeccionamiento de la personalidad, la familia, el pueblo, la humanidad.»
+</p>
+<p>Manual de Cuestiones Religiosas Contemporáneas, (1937), págs. 437-438</p></cita>
+
+
+Papa Pío XI
+
+<cita><p>«Con la universalidad está la esencia de la Iglesia Católica; pero con esta universalidad están también, <span class="subrayado">bien armonizadas, bien comprendidas y cada una en su lugar, las ideas de raza, de linaje</span>, de nación y de nacionalidad... No hay necesidad de ser demasiado exigentes: así como se dice género, puede decirse raza, y debe decirse que los hombres son ante todo un solo gran género, una sola gran familia… La humanidad es una, única, universal, raza católica. Sin embargo, de ningún modo se niega que <span class="subrayado">en esta raza universal haya lugar para las razas particulares y, como otras tantas variaciones sobre ellas, también para numerosas naciones aún más particularizadas</span>. Del mismo modo que en las grandes composiciones musicales existen importantes variaciones en las que se encuentra el mismo motivo general, que las inspira a todas y reaparece repetidamente con tonalidades, acentos y expresiones diferentes, así también en la humanidad existe una única, vasta, universal y católica raza humana, y junto a ella, y dentro de ella, diversas variaciones…»
+</p><p>«<span class="subrayado">Esta es la respuesta de la Iglesia: esto es lo que la Iglesia considera el <b>verdadero, propio y sano racismo</b>, digno de los hombres considerados en su gran colectividad</span>. Todos del mismo modo: todos objeto del mismo afecto maternal, todos llamados a la misma luz de la verdad, del bien y de la caridad cristiana; para ser todos, en su propio país, en las nacionalidades particulares de cada uno, en su propia raza, propagadores de esta idea tan grande y magníficamente maternal, humana, incluso antes de ser cristiana.»
+</p><p>Discurso al Colegio de Propaganda, transcripción publicada en L’Osservatore Della Domenica (El Observador Dominical), el 7 de agosto de 1938, págs. 4-5.</p></cita>
+
+<p>Nota: NOTA: Apenas un año antes, en su encíclica Mit Brennender Sorge [n.º 8], el Papa Pío XI había identificado la “raza” como un <span class="subrayado"><i>«valor fundamental de la comunidad humana»</i></span>, que posee una <span class="subrayado"><i>«función necesaria y honorable»</i></span> en los asuntos temporales.</p>
+https://www.vatican.va/content/pius-xi/es/encyclicals/documents/hf_p-xi_enc_14031937_mit-brennender-sorge.html
+
+Papa Pío XII
+
+<cita><p>«La Iglesia de Jesucristo… es el depósito de Su sabiduría; <span class="subrayado">ciertamente es demasiado sabia para desalentar o ridiculizar esas peculiaridades y diferencias que distinguen a una nación de otra. Es perfectamente legítimo para las naciones tratar esas diferencias como una herencia sagrada y protegerlas a toda costa</span>. La Iglesia aspira a la unidad, una unidad determinada y mantenida viva por ese amor sobrenatural que debe actuar en cada uno; no tiene como objetivo una uniformidad que solo sería externa en sus efectos y que sofocaría las tendencias naturales de las naciones respectivas. <span class="subrayado">Cada nación tiene su propio genio, sus propias cualidades, que brotan de las raíces ocultas de su ser. El desarrollo sabio, el estímulo dentro de los límites de ese genio, esas cualidades, no hace daño; y si una nación se preocupa por las precauciones necesarias, por las reglas de conducta que el caso requiere, tiene la aprobación de la Iglesia.</span> Ella es lo suficientemente madre como para simpatizar con tales proyectos con sus oraciones, con tal de que no se opongan a los deberes que incumben a los hombres por su origen común y su destino compartido.»</p>
+<p>Encíclica papal sobre la unidad de la sociedad humana, Summi Pontificatus, a la Iglesia católica universal, AAS 31 (1939) 428-29</p></cita>
+<cita><p>«<span class="subrayado">La verdadera supranacionalidad de la Iglesia, que está lejos de proyectar una sombra sobre las nacionalidades particulares y pretender fundirlas a todas en una gris uniformidad, por el contrario, las favorece y las resalta, gracias a una feliz armonía</span>, las características y los recursos de cada una en lo que respecta a su autonomía y su originalidad.»</p>
+<p>Discurso del Papa ante el Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede, (1946), párr. 4</p></cita>
+
+El Papa Pío XII explica cómo los factores hereditarios, incluyendo la raza, impone ciertos deberes, son dignos de estima y no deben ser lesionados
+
+<cita><p>«Mejor advertidos de los problemas que plantean la genética y la gravedad de ciertas enfermedades hereditarias, los hombres de hoy, más que en el pasado, tienen el deber de tomar estas adquisiciones en consideración para evitar a sí mismos y evitar a otros innumerables males físicos y morales. Deben prestar mucha atención a todo lo que pueda causar daño permanente a su descendencia, arrojándola a una interminable sucesión de miserias. <span class="subrayado">Recordamos en este sentido que la comunidad de sangre entre las personas, ya sea en las familias o en las comunidades, impone ciertos deberes</span>. Aunque los elementos formales de toda comunidad humana son de naturaleza psicológica y moral, su origen material, que debe ser respetado y no puede ser lesionado de ninguna manera.
+</p><p><span class="subrayado">Lo que decimos sobre la herencia puede aplicarse en un sentido amplio a las comunidades que constituyen las razas humanas</span>. Pero el peligro que aquí se presenta es el de una insistencia exagerada en el significado y el valor raciales. Es demasiado bien sabido a qué excesos puede llevar el orgullo de la raza y los odios raciales.»
+</p><p>Discurso al VII Congreso de la Asociación Internacional de Transfusión de Sangre, (1958)</p></cita>
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+</body>
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diff --git a/yukio-mishima-muerte/index.html b/yukio-mishima-muerte/index.html
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<p>La muerte de Mishima es reflejo de cómo vivió: con honor y nobleza, aristocracia de espíritu y excelencia heróica. Para los descendientes de la Cristiandad, tan alejados de estos ritos y estas costumbres, nos puede resultar exagerado, violento, estúpido... Pero en la mente de un tradicionalista japonés, no hay muerte más noble que aquella. El mundo moderno no conoce la muerte heroica, la verdadera <i>euthanasia</i> («buena muerte», que no asesinar enfermos en hospitales); la mayor parte de la gente muere aterrorizada o dopada, abandonada y en soledad... Frente a tanta molicie, Mishima aspiró a la bella muerte, para que la que se preparó durante años. Gran parte de su obra es un preludio, de hecho, para su final: desde el cuento <i>Patriotismo</i>, que narra el suicidio ritual de un militar y su esposa, hasta textos como <i>Las voces de los muertos heroicos</i>, <i>El marino que perdió la gracia del mar</i> o <i>Danza, arte y rearme</i>. Incluso en su corta carrera como actor sólo aceptó interpretar personajes que sufrieran una muerte violenta. En su testamente, pidió ser enterrado con una espada entre las manos: <i>«que no morí como un literato, sino como un guerrero»</i>.</p>
<p><i>«La misión que nos ha encomendado el Cielo es la de jugarnos la vida por nuestro Trono Imperial. Ahí es donde reside nuestra grandeza. Vamos a elevar el espíritu japonés, a barrer el comunismo, a corregir el capitalismo y a revisar la Constitución que nos impusieron como nación derrotada para humillarnos»</i> se convertiría en fundamento para su vida y su muerte, veía el Trono del Japón como la unión religiosa y divina que era; a la Familia Imperial como descendientes de la diosa Amaterasu. Como los césares romanos o los faraones egipcios. Pero las preiones de los "aliados" obligaron al emperador Hiroito a renunciar a su carácter religioso-divino, pues era incompatible con la lógica del Estado moderno, decían.</p>
<img src="mishima.jpg" />
-<p><i>«La espada vence al libro, porque la espada significa voluntad y el libro significa sólo pensamiento»</i>, que diría Spengler. Así, Mishima se unió al ejército de nuevo a las 42 años, <i>«la belleza viril se ve exaltada por el autocontrol y la aceptación de las normas de comportamiento»</i>, y la milicia permitiría, pensaba, al hombre trascender su individualidad a través del sufrimiento común. En cuanto acabó la instrucción, fundó su propio ejército: <i>Tatenokai</i>, la <i>Sociedad del Escudo</i>, cuyos objetivos eran la defensa de la patria y del Emperador, en respuesta a la Constitución de posguerra, por la cual <i>«el pueblo japonés renuncia a la guerra como derecho soberano de la nación»</i>.</p>
+<p><i>«La espada vence al libro, porque la espada significa voluntad y el libro significa sólo pensamiento»</i>, que diría Spengler. Así, Mishima se unió al ejército de nuevo a los 42 años, <i>«la belleza viril se ve exaltada por el autocontrol y la aceptación de las normas de comportamiento»</i>, y la milicia permitiría, pensaba, al hombre trascender su individualidad a través del sufrimiento común. En cuanto acabó la instrucción, fundó su propio ejército: <i>Tatenokai</i>, la <i>Sociedad del Escudo</i>, cuyos objetivos eran la defensa de la patria y del Emperador, en respuesta a la Constitución de posguerra, por la cual <i>«el pueblo japonés renuncia a la guerra como derecho soberano de la nación»</i>.</p>
<p>En su profunda y sólida convicción, Mishima reclutó a los trescientos hombres de su ejército entre estudiantes tradicionalistas dispuestos a todo por la patria. Los soldados debían superar un entrenamiento de un mes, en el que se incluían pruebas físicas, espirituales y tácticas en el campo de batalla.</p>
<p>A los 45 años, Mishima entregó su última novela, <i>La corrupción de un ángel</i> y, poco después, él y otros cuatro miembros de la <i>Sociedad del Escudo</i> impecablemente uniformados, irrumpieron en el despacho del jefe de la <i>Fuera de Defensa del Japón</i>, a quien retuvieron a punta de espada, exigiendo que el Regimiento 32 se reuniera a escuchar su discurso y manifiesto. Desde el balcón, pidió a los soldados que se unieran a su contrarrevolución para erradicar la democracia que gangrenaba el alma del Japón. Pero los soldados se negaron, el golpe fracasó miserablemente y Mishima se dispuso a morir.</p>
</body>